Opinión

Mundo raro

 
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OBAMA Y CASTRO

La noticia ha ocupado las primeras planas de todos los periódicos del mundo: el deshielo de Estados Unidos y Cuba, adversarios furiosos desde hace más de cincuenta años. La fotografía de la reconciliación en Panamá es la primera, informa su periódico El País, entre dos mandatarios de Cuba y Estados Unidos desde que en 1956 Eisenhower y Batista se reunieron también en Panamá. Fidel y Raúl han sobrevivido a diez presidentes del imperio (Gil siente bonito si escribe “el imperio”), años y años de castigos miserables que en cierto sentido dieron vida a una de las últimas dictaduras comunistas del mundo.

Algún periodista le preguntó a Rhodes, asesor de Obama, si la reunión de Panamá era comparable con el saludo y la foto entre Richard Nixon y Mao Zedong, en 1972, y él respondió que se trataba de una comparación adecuada. Es decir, lo que Gil ha visto en los medios es el fin de la Guerra Fría en Latinoamérica y el inicio de un nuevo orden propuesto por Obama y aceptado por Cuba.

Años dos conejo uno

La cumbre de Panamá pasará a la historia por el inédito episodio en el cual Castro y Obama dieron fin a más de cincuenta años de enemistad. Durante toda la vida de Gamés, la idea del bloqueo del imperialismo repletó las cabezas de los defensores de la Revolución Cubana para justificar la dictadura castrista. Pues Gil le tiene noticias, no en todo el mundo esta noticia ha sido recibida como lo que es: un gran momento de distensión, tolerancia, un triunfo diplomático.

Hay un mundo raro. Resulta que su periódico La Jornada bufa de indignación y no encuentra nada recuperable en la cumbre de Panamá. Una primera plana: “Obama saluda a Castro mientras agita a disidentes”. “La delegación isleña abandona Foro Social por presencia de ‘mercenarios’. Inaceptable, la asistencia de agentes de la CIA en Panamá: hija del Che”.

Esta primera plana habría sido muy valiente y certera en el año de 1961, pero Gamés les informa a sus amigos, mju, de La Jornada que estamos en el año de 2015. El año en que Obama ha roto el hielo con que el imperio (sí, se siente bien escribir “el imperio”; repitámoslo: “el imperio”) congeló a la isla de Cuba. En ese mundo raro, “los disidentes cubanos” son “mercenarios”. Todos sabemos que hay disidentes buenos y disidentes malos. Los cubanos forman parte de los segundos. ¡Chirriones!. Su periódico La Razón documentó la forma en que activistas disidentes de la dictadura fueron golpeados por castristas, el opositor Guillermo Fariñas fue uno de los reprimidos.

La crónica de Blanche

Petrich en su periódico La Jornada empieza así: “El jefe de la Casa Blanca, Barack Obama, abre con una mano las puertas para el acercamiento político y diplomático con el gobierno de Raúl Castro y con la otra refuerza el mismo discurso y los gestos que por décadas han mantenido alejados a los dos gobiernos”.

Con la pena, querida Blanche, pero aquí hay un pequeño problema pues el mismo Raúl Castro ha dicho que “hay que apoyar a Obama, un hombre honesto”. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Será Raúl un agente embozado de la Casa Blanca? Cuando algo se mueve, las mentes estáticas enloquecen.

Lamento revolucionario

Otra primera plana de su periódico La Jornada: “El intervencionismo de EU, condenado por América del Sur”. “Muchas fotos y ningún acuerdo firme en la Cumbre de Panamá”. Gil sufrió un desvanecimiento de dos segundos. Cuando recuperó el sentido meditó con los dedos índice y pulgar en el nacimiento de la nariz: algo va mal, o la realidad no existe, o La Jornada ha fabricado un mundo raro. Ningún acuerdo firme, anjá. Lean esto: “Nuestras naciones deben librarse de los viejos argumentos, debemos compartir la responsabilidad del futuro. Este cambio es un punto de inflexión para toda la región”. Estas palabras las dijo Obama a los cuatro vientos. ¿O no las dijo? ¿Se trata de una invención de la CIA y los mercenarios? Incluso Nicolás Maduro entró en acción: “muchas cosas han cambiado, estamos a las puertas de una nueva era”.

Gamés ha comprendido al fin: Maduro es un agente de la CIA. Así las casas (muletilla hipotecada por Grupo Higa), hemos llegado al punto oscuro en el cual todos nos hemos vuelto locos, unos más y otros menos. Gilga, por ejemplo no niega la existencia del mundo.

La máxima atribuida a Keynes espetó dentro del ático de las frases célebres: “Cuando los hechos cambian, cambio de opinión. ¿Usted qué hace?

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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