Opinión

Mundo Maya, mucha saliva y pocas nueces

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chichen itza

Un gran regalo cayó del cielo a las autoridades mexicanas el 7 de julio de 2007, cuando se dieron a conocer las Siete Nuevas Maravillas del Mundo y entre ellas quedó Chichén Itzá. Con este nombramiento tenían una fortísima plataforma, en términos mercadotécnicos, para crear alrededor de esta zona arqueológica todo un producto turístico y para consolidar a la región del Mundo Maya, pero en realidad no sucedió gran cosa. Ahí está Chichén Itzá, diariamente lleno de turistas y de vendedores ambulantes ofreciendo las artesanías más chafas que uno se pueda imaginar. En esos días el presidente era Vicente Fox y el secretario de Turismo era Rodolfo Elizondo.

Lo mismo sucedió años después, cuando la gastronomía mexicana fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Otro regalazo convertido por el gobierno en oportunidad perdida. Entonces el presidente era Felipe Calderón y la secretaria de Turismo era Gloria Guevara.

Pero regresando al Mundo Maya, para tener una idea de lo que ha pasado ahí, durante un panel efectuado en el pasado Foro Nacional de Turismo –que se llevó a cabo en Villahermosa—, el exsecretario de Turismo y hoy consultor, Óscar Espinosa Villarreal, dio los siguientes números: de 2009 a 2013 se incrementó en 50 por ciento la cantidad de visitas a los sitios arqueológicos de la región (Tabasco, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Yucatán), donde tienen un inventario de 135 mil cuartos de hotel; la llegada de turistas a la zona aumentó 26 por ciento de manera general, pero visto más segmentado tenemos que los turistas nacionales se elevaron en 14 por ciento, en tanto que los extranjeros subieron 33 por ciento.

Por su parte, la secretaria de Turismo de Campeche, Vania Kelleger, advirtió que Mundo Maya es un producto turístico que no debe ser competencia entre los estados de la región, sino complementarios. Y ella sabrá bien por qué lo dice.

En esta misma dirección, el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez, afirmó que no sólo los estados mexicanos, sino también los países que integran el Mundo Maya más allá de nuestras fronteras (Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador), deben volver a trabajar conjuntamente.

Recordó que en el Foro del año pasado, en Mérida, también hubo un panel de Mundo Maya, integrado con los gobernadores de la región (con excepción del de Chiapas) y la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, del cual se desprendieron varias propuestas: que la Secretaría de Turismo federal establezca un área que atienda al Mundo Maya; en ferias internacionales, poner un módulo exclusivo de Mundo Maya; y hacer un calendario de festivales y ferias de la región.

No obstante, Núñez agregó que “después del Foro del año pasado, llegó a haber avances significativos, pero después se abandonó”.
Mario Ubence, el secretario de Turismo de Chiapas, aseguró que debe haber un relanzamiento formal del concepto, porque se trata de una región muy pobre. Idea a la que se sumó Espinosa Villarreal: “hay que relanzar mercadológicamente la marca, no es mala idea”, dijo.

Ante las críticas que poco a poco habían ido aflorando, el subsecretario de Sectur, Carlos Joaquín González, primero defendió la posición oficial y luego aceptó la realidad: “Mundo Maya es uno de los estandartes de los productos turísticos de México; pero necesita de un trabajo más aterrizado para poderlo llevar adelante”. Después hizo una larga disertación sobre lo que hay en el Mundo Maya, sus carencias y las acciones que deben llevar a cabo para mejorarlo.

Amable, político, Espinosa Villarreal le dijo: “Bueno, Carlos, yo creo que es muy alentador hacer un recuento como el que has hecho, pero ahora hay que convertirlo en un producto concreto o en muchos”.

Enseguida, un tanto desesperada porque el tiempo se le acaba (este año hay elección para gobernador en Campeche) y porque estaba escuchando las mismas quejas y planteamientos que el año pasado, Vania Kelleger preguntó: “¿Para cuándo?” Pero nadie le respondió.

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