Opinión

Mundo convulso

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México cierra 2015 con panorama mixto en materia comercial

Este año será de grandes ajustes globales. Mucho más que otros. Al parecer, estamos en un proceso de cambio secular. Espero poder explicarme.

Justo hace cien años terminó la primera época de globalización, la británica, con el inicio de la Primera Guerra Mundial. Antes de eso, se habían vivido 40 años de crecimiento global en el comercio y en las economías. Después, se vivieron décadas de estancamiento, cierre de fronteras, y las dos guerras mundiales. Terminaron los imperios modernos, y por ello se crearon artificialmente naciones en Europa central y del este, en Medio Oriente y Asia central, y en toda África. Las europeas y del centro de Asia quedaron bajo control de la URSS muy rápidamente, mientras que África y Medio Oriente fueron terreno de combate de la Guerra Fría. Algo parecido ocurrió en el resto de Asia, con la derrota del imperio japonés.

En1989 se derrumbó la URSS, y resurgieron las naciones inventadas 70 años antes. También entonces empezó a notarse el control de Deng en China y el nuevo modelo económico. Era la nueva globalización, la americana, que en los siguientes años permitió un crecimiento del comercio y de las economías comparable al ocurrido cien años antes. Cierto es que a partir de 2001 la hegemonía estadounidense fue cuestionada por el ataque a las torres gemelas en NY y el ascenso del extremismo musulmán sunita, pero se trataba de una amenaza extraestatal, que no ponía en riesgo la estabilidad global.

Hoy, sin embargo, ese riesgo sí existe. Iniciamos un ciclo de baja en los mercados de materias primas, que suelen ser fuente de inestabilidad política, y lo hacemos justo después de una profunda crisis financiera que multiplicó la deuda de casi todos los países. Algunos de ellos, aunque parezcan impresionantes, no pueden sostenerse si no es con crecimientos acelerados: China, Rusia, Arabia Saudita, por poner ejemplos. Para ellos, este ciclo bajista es una amenaza extraordinaria, y al no poder resolver el tema económico, recurren al expediente tradicional de los gobiernos autoritarios: el enemigo externo.

Rusia invadió Ucrania y promueve la guerra civil en Siria; China construye islas artificiales en Spratly (mar del sur de China) para extender sus reclamos territoriales y provocar a Estados Unidos; Arabia Saudita financia grupos extremistas, y ahora intenta enfrentarse a Irán. Muchos creen que estos países son capaces de sobrevivir lo que sea, pero eso nunca es cierto. Rusia, sin petróleo y gas, no tiene nada, y para Putin el riesgo es muy elevado (tal vez por eso empezaron a morirse inesperadamente altos dirigentes militares en ese país). Arabia Saudita puede producir mucho petróleo y muy barato, pero con el barril por debajo de cien dólares no le salen las cuentas al gobierno, y la permanencia de la familia Saud en el poder está en duda. En China, el proceso de convertir a Xi en emperador, destruyendo a sus enemigos con la excusa de corrupción, ahora ya ha requerido perseguir opositores incluso fuera de sus fronteras, como indica la desaparición del librero de Hong Kong hace unos días.

En las democracias, estos problemas se procesan en elecciones, pero la incapacidad de responder (porque el cambio es secular) está poniendo en crisis los sistemas de partidos en todas partes. Para nosotros, lo más relevante es Estados Unidos, pero no deje de atender España, porque el financiamiento al activismo populista puede regresar a América con facilidad, y complicarnos mucho el 2018.

Un día de estos, regresamos al tema del cambio secular, porque creo que merece más espacio.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter:
@macariomx

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