Opinión

Multa al Verde

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PVEM.

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó en sus periódicos las noticias que dan cuenta de las trapacerías del Verde, el partido que ni es partido, ni es verde, ni es ecológico; si acaso, un satélite más o menos desvergonzado del PRI y una franquicia ecológica que engaña incautos, capta votantes decepcionados del desastre político mexicano y crece elección tras elección repletando sus arcas y consolidando un negocio de magnitudes estrafalarias. La democracia puede ser una granjería (gran palabra).

Quienes diseñan las campañas del Verde son como Pancho Pantera: fuertes, audaces y valientes. Se saltan las trancas de la ley electoral, recurren a los métodos más viejos y penosos del priismo: regalan despensas, lentes, vales. La imaginación de estos diseñadores electorales está siempre muy cerca de la trampa y saben que la moral es un árbol que da mareos.

Gilga sabe que nada de esto quiere decir que no tengan éxito los del Verde; al contrario, le han pegado y han roto varias veces la piñata contratando a jóvenes locutores cuyo retraso mental apenas les permite balbucir unas cuántas frases. Ellos son los conductores del programa Hoy, una emisión sobre el mundo de la farándula, o como se llame, fabricada por tontos, conducida por tontos, cuyos temas tontos son consumidos por muchos tontos. Pues ellos, mediante un estipendio no tan tonto, van por las pantallas y los espectaculares pidiendo votos para el Verde. ¿Cómo la ven? Sin albur.

La multa

Gil lo leyó en su periódico El Universal en una nota de Carina García. Con la novedad de que la audacia le ha costado dinero al Verde. Ya era hora. El Instituto Nacional Electoral aprobó por unanimidad una sanción histórica por desacato y le impuso una multa por 67.1 millones de pesos. Al mismo tiempo el Consejo General del INE le ha pedido a la Unidad Técnica de Fiscalización indagar el origen de los recursos usados por el Verde para difundir su imagen y sus mentiras en los cines. Específicamente los 39.9 millones de pesos contratados por el Verde con la empresa Grupo Rabokse, cuyo apoderado es Adrián Escobar Vega, hermano del dirigente, diputado y representante del Verde, Arturo Escobar Vega.

Comuníqueme con Pompín Iglesias: qué bonita familia. Hermano del alma: con dinero del partido al cual represento, le compro servicios a la empresa que tu representas. ¿Tú crees en el conflicto de interés? ¿Eso se come con papas, hermano? Na, negocios son negocios, 'bróder'.

Lorenzo Córdova Vianello dijo que el comportamiento del PVEM no tenía precedentes: “Es la primera vez que un partido no cumple con el acatamiento de una medida cautelar, sino que continúa realizando acciones adicionales”. El Verde incumplió la orden emitida por la Comisión de Quejas del INE que el 31 de diciembre del 2014 exigió que retiraran los cineminutos de la salas de Cinemex y Cinépolis. El verde debió suspenderlos en 12 horas, pero se mantuvo en rebeldía 36 días.

Muchachos

A los muchachos del Verde les valió un sorbete y la soberbia les costó 67 millones de pesos. De paso le hicieron saber al mundo que al Verde la institución electoral le importa una almendra (que ya quedamos que vale un poco más que un cacahuate). Este aliado del nuevo PRI parece un aliado del viejo PRI, o como se diga.

Cuando Gil piensa en los muchachos del Verde, su mente estalla en juegos pirotécnicos. Fuegos artificiales, les llaman, es decir, esa pólvora es lo más parecido que hay a los jóvenes políticos del Verde. Descarados, más o menos sinvergüenzas, cretinos seducidos por la trapacería y el negocio fácil, huérfanos conceptuales, fiesteros, les gusta la noche y la belleza de Europa del este, empresarios audaces no del todo desprovistos de neuronas, bronceados en playas de Cancún.

¿Creen la lectora y el lector que Gil exagera? Revisen las vidas breves e intensas de Jorge Emilio González, Alberto Cinta, Jesús Sesma, Arturo Escobar Vega. Ah, la jeunesse dorée; ah, la acción política; ah, la familia González y del partido en su casa. Sigan, muchachos, no dejen de seguir ganándose el respeto del personal y de acrecentar su prestigio. Tienen ustedes razón: el circo no debe tener animales. Oh, sí.

La máxima de Antonio Machado espetó dentro del ático de las frases célebres: “En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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