Opinión

Morena, un partido

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó con cierta pena las declaraciones de Liópez en la víspera de que Morena recibiera su registro como partido político. Como sea, el asunto es pelear, enfrentarse, ir a las bofetadas. Dice Liópez que se tardó el IFE, que ahora se llama INE, pero “ya cumplimos con todos los requisitos”. Hecho como siempre, un basilisco, no se cansa de enfadarse: “llueva, truene o relampaguee, aunque no quieran el Presidente ni el secretario de Gobernación, nos van a dar el registro”. Y usted, ¿qué me ve? Nada, señor. Más le vale porque ando como agua para atole de Macuspana.

Liópez ha dicho uno de los disparates más sonados de la temporada y una infamia al mismo tiempo. Según el líder de izquierda, el Chapo Guzmán ayudó en el financiamiento de la campaña de Peña Nieto. Así se las gasta Liópez. Luego, ya entrado en gastos, afirmó que Fox y Calderón no actúan con independencia, que dependen de la mafia que se robó la presidencia. Gamés aún se pregunta de dónde le viene el calor de la locura a este energúmeno de la vida pública mexicana.

Batres

Por su parte, Martí Batres, presidente de Morena, dijo que el PRD fracasó como oposición. Dice Martí Batres que hace falta oposición, una izquierda luchadora, comprometida, combativa. Bueno, sí, farfulló Gamés, ya tienen todo lo de las cavernas: el dogmatismo, el autoritarismo y la intolerancia, de eso les sobra, les falta una verdadera izquierda, lo que sea de cada quien.

Gil ha visto un meme, esas vaciladas de fotografías compuestas por bromistas en las redes; en esa imagen, Liópez alza el dedo índice flamígero y suelta esta frase: “Yo tengo otras cifras. Y Brajil va ganando”. Pues Gamés les asegura que Liópez pudo decirlo en la vida real. El INE ha concedido entonces registro a la agrupación de Batres que acreditó 496 mil militantes y podrá contender en las elecciones federales de 2015 y en las locales en 18 estados. Felicidades, buena suerte y buenas noches, o como se diga.

En campaña

Liópez se autodestapa, como suele hacerlo, con gran anticipación y un sentido de la oportunidad que envidiaría un vendedor de seguros: “Lo digo para que se entienda, con mucha claridad, la tercera es la vencida, en el 2018 de nuevo vamos a buscar la Presidencia de la República. En el 18, si llego con vida y lo quiere el pueblo voy a volver a ser candidato a la presidencia”.

Faltaba mas, faltaba menos, y si no fuera el 18, nos vamos al 24, qué carambas, y si no en el 30, y luego nos queda el 36, y si no el 42, aunque es probable que Gil ya no esté en casa para cruzar su boleta y depositarla en las urnas.

Gil ha leído en su periódico La Razón que en abril de 2014, Liópez dijo: “No vamos a confiarnos de quienes van a nombrar consejeros del INE. Están bien maiceados. Ninguno de ellos es garantía de independencia y de integridad”. Un año y meses antes, Liópez declaró esto: “Los consejeros del IFE, todos están cooptados, es un problema que tenemos en México, los señores del IFE son empleados de la mafia en el poder”. La verdad sea dicha, para ser un crítico furibundo de la mafia en el poder, a Liópez no le va nada mal, su partido tiene derecho a 337 millones de pesos, tiempo oficial en radio y televisión y a usar franquicias postales y telegráficas gratuitas.

Para empezar a socavar (gran palabra) al INE no está nada mal, para romperse la boca hablando pestes de los consejeros electorales y pagarle a sus funcionarios con dinerito aprobado por la mafia en el poder, caracho, el asunto ha resultado un buen negocio.

La lectora y el lector lo saben, los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras los camareros traen las bandejas que soportan el Glenfiddich 15, Gamés pondrá a circular la máxima de Quevedo: “Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos”.

Gil s’en va