Opinión

Morena, primera prueba

 
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Morena

El Movimiento de Regeneración Nacional, que encabeza Andrés Manuel López Obrador, sostendrá este domingo su primera encuesta para selección de candidatos a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Su reglamento interno señala como mecanismo inicial la construcción de consensos en los comités locales; si éstos no son suficientes por la insistencia, perseverancia de tres o hasta cinco aspirantes, se realizará una encuesta a población abierta.

Los tres aspirantes cantados de tiempo atrás son Ricardo Monreal, actual delegado en Cuauhtémoc; Claudia Sheinbaum, actual delegada en Tlalpan, y Martí Batres, actual presidente capitalino de su partido. A estos tres se sumó –casi de última hora– el senador Mario Delgado, experredista y 'delfín' fallido de Marcelo Ebrard.

Serán cuatro los aspirantes sometidos a esta encuesta a población abierta, cuya metodología, muestreo y preguntas aún no se dan a conocer, pero que resultan esenciales para la confiabilidad y eventual representatividad del sondeo.

Imaginemos que el levantamiento de información –en domicilio, aseguran– se hace principalmente en la Cuauhtémoc o en Tlalpan. Los resultados podrían salir cargados hacia alguno de los delegados.

Partiendo, claro, de la suposición de que su ejercicio como delegados reciba un alto índice de aprobación ciudadana, variables hoy desconocidas a nivel general.

Algunos medios y encuestadoras han realizado sus propias mediciones: El Universal le otorgó la ventaja a Monreal, seguido de Sheinbaum; BCG le dio la ventaja a Batres.

La experiencia demuestra en la historia del PRD –todos son experredistas– y Morena que el mecanismo de la encuesta y su resultado final no es determinante. Pesan más otros elementos.

Aquí juega Andrés Manuel, sus preferencias y simpatías, su confianza en un ejercicio de gobierno eficiente y honesto; juega también la popularidad y eventual arrastre que alguno de estos aspirantes, ya como candidato local, pueda traerle y sumarle la mayor cantidad de votos para la elección presidencial.

Ricardo Monreal es un político con oficio, con operación territorial y también con presupuesto. Recientemente fue señalado por contratos en beneficio de su hija y por repartir dinero el mismo día de las elecciones en Ecatepec.

Será difícil pensar que Andrés Manuel -y su política de cero tolerancia a la corrupción- pueda avalar la candidatura de alguien con señalamientos en ese sentido.

Martí Batres es un experimentado operador territorial, con conocimiento de las bases y capacidad de movilización. Ha esperado la oportunidad de ser candidato a la jefatura desde los tiempos de Marcelo. No se le ha hecho. Su lealtad y entrega a AMLO estará a prueba en esta designación.

Claudia Sheinbaum tiene una larga trayectoria al lado de AMLO. Colaboradora, consejera incondicional de Andrés Manuel, es la más limpia en términos de trayectoria política y también la más cercana a sus afectos.

Mario Delgado, senador, exsecretario de Educación y de Finanzas con Ebrard es, tal vez, el más experimentado en el ejercicio de gobierno capitalino. Pero el desastre de la Línea 12 y el excesivo presupuesto invertido, además del compromiso por el financiamiento a muchos años, representan contrapesos en sus aspiraciones.

La encuesta del próximo domingo ofrecerá datos de preferencia, conocimiento y eventual valoración personal de los personajes. Se discutirá en el Consejo Político de Morena, pero muy probablemente será la preferencia personal de Andrés Manuel la que incline la balanza.

La decisión no es sencilla, porque si bien Morena tiene una considerable preferencia electoral en la Ciudad de México (34 por ciento según el Reforma), lo que permitiría suponer una victoria garantizada, la mala selección de un candidato y una mancuerna inútil con la candidatura presidencial de López Obrador podría poner en riesgo la mayor reserva de votos para Morena.

Será tal vez la combinación de la encuesta, la discusión en el Consejo y el respaldo final de Andrés Manuel, los factores que determinen la selección del candidato capitalino.

Por otra parte, AMLO está urgido de que le reconozcan su no intervención en el proceso, para echar por tierra las versiones y extendidas creencias de que es el 'caudillo' que lo decide todo en Morena.

Tal vez podría no designar a su favorita –Claudia Sheinbaum– para evitar el señalamiento del 'dedazo' antidemocrático.

Será pues la primera prueba de Morena frente a la ciudadanía hacia el 2018, después de los sonados errores y tropiezos con Eva Cadena, con el catastrófico delegado en Tláhuac, Rigoberto Salgado, o el multimillonario diputado por Jalisco, Carlos Lomelí.

Con las ventajas y los momios a su favor, la historia aún está por escribirse. Un proceso pulcro, transparente, que arroje a un candidato competitivo y que deje satisfechos a todos los participantes, será esencial para construir reputación en un equipo y un líder acusado de intolerante y antidemocrático.

Twitter: @LKourchenko

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