Opinión

Morena, los fanáticos
de siempre

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Martí Batres. (ilustración)

Morena es un partido nuevo, cuyo líder postula el amor al prójimo, pero en realidad está integrado por los mismos fanáticos y radicales de siempre. Tres botones:

Uno. La semana pasada seguidores de ese partido humillaron a policías en el Zócalo capitalino, a quienes les arrojaron en la cabeza, en la cara y en el cuerpo propaganda electoral del PRD.

Según los dirigentes de Morena, su partido fue víctima de fraude electoral cometido por el PRD y autoridades capitalinas.

Lo de siempre: sólo reconocen los resultados electorales donde ganan, y donde pierden hubo fraude.

A manera de protesta van al Zócalo y agreden la dignidad de policías de guardia, que son seres humanos y no maniquíes, al untarles la propaganda perredista en la cara.

El discurso de “amor al prójimo” de López Obrador es carnaza electoral, y no un compromiso de su partido.

Dos. El domingo en Chiapas, López Obrador acusó a la Suprema Corte de avalar la evaluación docente, lo que implica, según él, “tratar a los maestros como delincuentes”.

Falso, no hay tal trato delictivo. Si los maestros no pasan el examen tienen otras oportunidades. Lo que estableció la Corte fue que los maestros que no presenten el examen pueden ser despedidos.

¿Dónde está el trato delictivo? En ningún lado. Sólo en la perversidad para engañar y desprestigiar a los que ve como enemigos.

En su arenga ante chamulas, donde el único vestido como indígena era él (ver foto del lunes en La Jornada, pág. 5), López Obrador llamó a la CNTE a radicalizarse aún más de lo que ya están.

Los maestros de la CNTE, dijo, “deben replantearse su estrategia… aparentemente son muy radicales, pero negocian”.

Ése es López Obrador, un extremista al que le parece insuficiente la estrategia de la CNTE de cerrar carreteras, tomar casetas de peaje, destruir edificios públicos, incendiar vehículos y dejar a millones de niños sin clases.

Reiteró, eso sí, que “vamos a estar siempre apoyando a los maestros y Morena estará permanentemente demandando que se cancele la llamada reforma educativa”.

Tres. En un amplio desplegado en su periódico La Jornada, más de un centenar de figuras públicas ligadas a Morena salieron a “condenar los ataques contra Martí Batres”.

Todos dicen conocer a Batres “como un padre amoroso”.

No dicen, sin embargo, en qué consisten esos ataques. Su exesposa Cristina Gaytán le demanda a Batres que pague la pensión que les debe a sus hijos.

Desconozco si Martí paga o elude sus compromisos económicos con sus hijos, pero llama la atención que figuras como Rosario Ibarra de Piedra, John Saxe-Fernández, El Fisgón, Virgilio Caballero, Mario Delgado y 125 morenistas más digan conocer tanto a Batres que lo califican de “padre amoroso” en un desplegado público.

Si un líder priista o panista escamoteara la pensión de sus hijos, esos centenares de amigos de Martí se le echarían al cuello. Lo que importa no es el hecho, sino su filiación política. Ese es el fanatismo.

Twitter: @PabloHiriart

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