Opinión

Moreira, linchamiento hipócrita

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Moreira

Humberto Moreira está siendo linchado por los errores políticos que cometió, y no por lo que le acusa la Policía Nacional de España.

Y a la cárcel se va por cometer delitos comprobados, no por latidos y suposiciones como ocurre con el exgobernador de Coahuila.

La Policía de España se ha excedido de tal manera con el preso Moreira que amerita una respuesta del gobierno de México, aunque ello sea impopular.

¿De dónde saca la Policía española que los tres millones y fracción de pesos que recibió Humberto Moreira el año pasado provienen del blanqueo de dinero, de saqueo de las arcas públicas o de la corrupción lisa y llana?

En cualquier lugar del mundo el que acusa tiene que probar, sobre todo si se es autoridad.

Los españoles han matado víbora en viernes con este preso, con quien se han cebado en acusaciones que hasta ahora carecen de sustento y sólo alimentan encabezados de periódicos.

No se trata de recurrir a un falso nacionalismo y enfrentar a españoles y mexicanos, sino de exigir una mínima prueba de que esos tres y medio millones de pesos vienen del lavado de dinero o del saqueo a las arcas públicas.

En el pasado sexenio, a Moreira se le abrieron las investigaciones respectivas y el Ministerio Público concluyó que “en el caso no existe un solo medio probatorio del que se desprendan indicios de la probable responsabilidad del ciudadano Humberto Moreira Valdés en la comisión de los referidos ilícitos, ni tampoco se cuenta con imputaciones de ninguna índole que permitan sostener las mencionadas acusaciones; es decir, no existen probanzas documentales ni testimoniales de las que se desprenda su pretendida participación en estos hechos”.

Lo anterior no lo dijo un gobierno del PRI, sino el ministerio público federal Ignacio Sandoval Alviso, en el sexenio panista.

Con respecto a la deuda amparada en documentos apócrifos, Moreira dijo en el sexenio anterior que fue engañado por colaboradores suyos (entrevista con Ciro Gómez Leyva, de Milenio), y de hecho dos de ellos fueron acusados por ese fraude.

Hay un exfuncionario de Moreira preso en Estados Unidos por poseer recursos inexplicables, pero sólo en artículos periodísticos se señala a Moreira como el posible verdadero dueño de ese dinero.

Con suposiciones no se puede incriminar a nadie por delitos de orden penal.

Moreira cometió errores políticos graves, como los señalados en esta columna el lunes: hizo candidato del PRI a su hermano para la gubernatura de Coahuila.

Fue un calumniador soez del entonces presidente constitucional.

Se peleó con el diario Reforma, al que le quitó la publicidad y maniobró entre empresarios coahuilenses para ahorcar comercialmente a la edición local del matutino.

Todo ello ameritaba una sanción social, que Humberto Moreira ha tenido al ser retirado de la política.

Pero en lo judicial, la Policía Nacional de España –un país manchado por casos graves de corrupción–, ha tomado a Moreira para lavarse la cara y decir que en otros lados existe una impunidad que ellos no tienen, al contrario, corrigen.

No se puede permitir un circo mediático internacional, sin pruebas. Por mal que nos caiga el acusado, su juicio tiene que ser apegado a la ley y los españoles no lo han hecho.

Twitter:
@PabloHiriart

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