Opinión

Montessori panista

  
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Jorge Luis Preciado. (Cuartoscuro)

Pareciera que el único problema grave en el PAN es la abierta disputa por la candidatura a la presidencia, en la que participa de manera entusiasta el presidente de ese partido, Ricardo Anaya (por supuesto, cabe aclarar que en esa disputa y tal como lo indica el nombre de mis columnas, parto de mi “Autonomía Relativa”, pues tengo candidata de nombre Margarita y de apellido Zavala).

Pero el pleito entre margaritos y anayistas no es la única circunstancia grave que sucede al interior del blanquiazul. Todo parece indicar que no hay donde dirimir los conflictos internos. Dos ejemplos de la semana pasada, ni más ni menos que en el seno de los grupos parlamentarios del PAN en el Senado y en la Cámara de Diputados, de personajes que nada tienen que ver con gente cercana a mi candidata.

En la tribuna senatorial, frente a los senadores de todos los partidos, esa finísima persona que es Jorge Luis Preciado pidió la palabra y sorprendió a todos al tratar un asunto meramente interno en el pleno. Empezó diciendo que no le gustaba intervenir en la tribuna (es conocido que a él lo que le gusta es el mariachi y lo que se conoce como el “bucana”), pero que le acababa de llegar un mensaje en el que se le informaba que por órdenes del coordinador Fernando Herrera era dado de baja todo su personal. Preciado habló fuerte en la tribuna: “Los coordinadores, coordinan, no son nuestros jefes y no somos sus empleados (…) Déjeme decirle una cosa coordinador, lamento mucho decirlo desde la tribuna: usted está ahí por mí. Yo le pedí a Gustavo Madero que usted coordinara. Y cuando lo iban a quitar para poner al senador Roberto Gil, yo le pedí al presidente del PAN que lo mantuviera ahí. Y cuando lo iban a remover para poner al senador Juan Carlos Romero Hicks, yo le pedí al presidente Ricardo Anaya que lo mantuviera en esa posición”. Más allá de la elegancia parlamentaria de Preciado, es evidente que hay problemas en el grupo panista del Senado y que se llevan pesado.

En la Cámara de Diputados se dio un evento sin antecedentes en el PAN. En la votación de la Ley de Ingresos, el grupo de diputados panistas de Puebla votaron de manera distinta a la del grupo parlamentario. Votaron a favor de la iniciativa del gobierno federal. Este voto fue anunciado por quien comanda a los poblanos y era vicecoordinador de asuntos políticos de la bancada, Eukid Castañón (ciertamente un tipo rufianesco que terminó por renunciar a la vicecoordinación). ¿Por qué diputados de un estado gobernado por el PAN votan en contra de lo que dice el partido? ¿Qué beneficio van a sacar con esos votos a favor del gobierno? Es un caso inédito que merecería una reacción de la dirigencia.

Y se podría decir más, como que los gobernadores piensan hacer un bloque y ser parte decisiva en la elección del candidato, pero el caso es que si el presidente del partido está en la búsqueda de lo personal, lo demás se vuelve un descontrol. Los escándalos se están dando afuera porque no hay adentro un árbitro, porque está formando equipo en lugar de poner en orden un partido con posibilidades de triunfo. Por eso el partido ahora es un gigantesco Montessori en el cual cada quién hace lo que quiere. Empezando por su presidente.


Twitter: @JuanIZavala

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