Opinión

Montañas de dinero

Más dinero loco. A Gil lo enloquecen las cantidades de dinero público que van y vienen por los ductos bancarios, las tuberías presupuestales, las cañerías del préstamo blando, las atarjeas del contrato amañado. ¿Cuál es el rasgo común de esos dineros? Que se trata de dineros sucios y locos. Entre todos los casos recientes, siempre hay uno que supera al anterior, el que ha desquiciado la mente débil de Gamés lo ocupa la biografía de Amado Yáñez, dueño de Oceanografía.

Gil leyó con los ojos de plato y al borde de un ataque de nervios las cantidades monstruosas de dinero que Amado Yañez gastó con el dinero que Banamex le prestó para financiar sus contratos con Pemex. Gamés iba a decir que Yáñez se dio la gran vida con dinero ajeno, pero eso sería no decir nada. La idea de gran vida nada tiene que ver con el hecho demencial de gastar, mejor dicho, robar 12 mil 461 millones de pesos para utilizarlos en sus negocios y en sus caprichos.

ROPA USADA QUE VENDA

Entre los caprichos se cuentan los relojes suizos Audemars Piguet en cuyas tiendas el señor Yáñez gastó 983 mil dólares. Sí, oyó usted bien: 983 mil dólares. Al parecer el tiempo medido en oro seduce a este granuja. Un reloj que cueste menos de 70 mil dólares no da el tiempo, da pena. Los coches le gustan a Yáñez, en especial los autos deportivos en los cuales se gastó más de 3 millones de dólares, a la Rolls Royce le pagó 600 mil dólares y tres millones de pesos. Ante Amado Yáñez, la maestra Gordillo parece una niña de pecho. El dinero puesto en el futbol nacional es una cuenta aparte, en los Gallos Blancos del Querétaro, un equipo malísimo, pagó y pagó con los dineros que desvió sin que nadie pudiera descubrirlo.

Gamés piensa en este ingeniero de poca monta (pues ni de tan poca) que estudió en la escuela de ingeniería civil y luego un posgrado en Texas. Resulta que si usted lee la nota de este grandísimo pillo en Wikipedia, se enterará de que jugó en las fuerzas básicas de América; al angelito le gusta el futbol y en 2013 le compró un equipo a TV Azteca para convertirlo en las Gallos Blancos del Querétaro. El ingeniero se integró a la empresa de papá en 1990, una Consultora en Servicios de Oceanografía con experiencia en la industria petrolera que ofrece servicios integrales de ingeniería, buceo, instalación, inspección y mantenimiento de estructuras marinas, servicio de apoyo a perforación, construcción de ductos submarinos.

Una de dos: o es muy fácil hacer negocios sucios, o son muy sucios los negocios fáciles. El señor Yáñez Osuna hizo fortunas y las fortunas lo hicieron a él. Gil no pertenece al club de quienes creen a pie juntillas que el dinero proviene del mal, para nada, ni que haya que ser un ropavejero para hacer negocios honestos y limpios, pero coño y caño, lo de Amado es para darse de topes en los muros de los edificios inteligentes de Banamex.

FORTUNAS

Gamés cavila con la mano en su corazón simple: ¿cómo se pueden desviar 12 mil millones de pesos sin una red de complicidades y corruptelas, sin trapacerías y sobornos? ¿Se puede robar así el dinero sin untar esa pomada a una banda de compadres del crimen? Gil pescó en el lago del azar un proverbio ruso que dice que el hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes. Gil caminó sobre la duela de cedro blanco del amplísimo estudio y meditó mientras quitaba el polvo de su escritorio con el paño de la condición humana: en el origen de todas las fortunas hay cosas que hacen temblar. ¿Dónde leyó Gamés esta frase? Sólo Dios sabe.

La máxima de Groucho Marx espetó dentro del ático de las frases célebres: “Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna...”

Gil s’en va