Opinión

Monopolio de opinión, ¿a quién beneficia?

10 febrero 2014 4:16 Última actualización 28 octubre 2013 5:2

 
Clara Luz Álvarez
 
En la lista de agravios nacionales y de traiciones a la Patria, ¿cuál es el peor? Difícil decisión, pero el monopolio de la formación de la opinión pública pasa casi desapercibido a pesar del daño que hace a la incipiente democracia mexicana. ¿Quiénes han sido cómplices de ese monopolio? ¿A quién beneficia que un pueblo en lugar de leer y contrastar la información de los medios prefiera la televisión con sus telenovelas repletas de estereotipos y los noticiarios sin objetividad? A la clase política y económica que busca garantizar la permanencia de su status quo.
 

Salvo honrosas excepciones, la radio y televisión comerciales y el poder político se han beneficiado de una manipulación sutil, en la que los propios manipulados ni siquiera se perciben como tales. ¿Por qué pensar que el pueblo mexicano necesita de algo que le dé esperanza y así exaltar a la mediocre selección mexicana de futbol? Respuesta: “El pueblo requiere de esperanza en medio del clima de inseguridad, de la falta de empleo y de oportunidades, por eso está bien que se enfoquen en la selección mexicana de futbol. Los distrae de su realidad”. ¡No! ¡Eso no debe seguir! Los mexicanos no somos perritos para que amablemente quieran distraernos de los problemas cotidianos con unas galletas. Si México quiere construir un país democrático, no necesitamos paternalismos, ni distractores, necesitamos alfabetización tradicional, digital y mediática.
 

¿Puede haber un “libre acceso a la información” tal como lo ordena la Constitución si los mexicanos carecemos de alfabetización mediática? ¡No! El Senado y la Cámara de Diputados tienen la obligación de que las leyes secundarias de telecomunicaciones aseguren que la población en México reciba alfabetización digital, aun cuando eso implique desafiar a los grupos mediáticos y a las élites políticas. ¿Por qué las iniciativas de estas leyes secundarias que se han hecho públicas carecen de ese enfoque y en el mejor de los casos se limitan a la alfabetización digital? ¿La incluirá la iniciativa del Presidente Enrique Peña Nieto?
 

¿Para qué la alfabetización mediática? Para estar informados y libremente formarnos nuestra opinión, para construir la democracia en México, para estar capacitados para comprender los programas, noticias y publicidad, para discriminar entre publicidad y noticias, para elegir los medios y los contenidos a los cuales accedemos, para navegar por internet, para saber cómo funcionan los motores de búsqueda de internet (p. ej. Google), para saber elaborar y difundir contenidos, para conocer los riesgos del uso de las nuevas tecnologías, para reconocer la existencia de derechos de propiedad intelectual.
 

Ha sido cómodo y conveniente para el poder político tener alianzas con medios y desinterés en capacitación mediática de la población. Siempre le echan la culpa a los concesionarios de radio y televisión ignorando que es el Estado el principal responsable. Además, la alfabetización mediática incluye también otras plataformas como la telefonía móvil y el internet. El Instituto Federal de Telecomunicaciones debe ser quien encabece este esfuerzo de alfabetización mediática tal cual lo han hecho reguladores de países como Reino Unido.
 

Acabar con el monopolio de la formación de la opinión pública obliga a que se impulsen los medios comunitarios. Los medios comerciales temen a los medios comunitarios porque les quitan poder, sentenció Mardonio Carballo en Código Democracia en el Canal del Congreso. ¿Qué acciones afirmativas habrán para la existencia de medios de comunicación comunitarios en las leyes secundarias?
 

Derechos Humanos. La connotada jurista, promotora del derecho a la información y defensora de la libertad de expresión en México, la Dra. Perla Gómez Gallardo, debería ocupar la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Esperamos que por primera vez una mujer altamente preparada llegue a ese cargo.