Opinión

'Moneda de cambio: reforma electoral'

10 febrero 2014 4:46 Última actualización 19 agosto 2013 5:38

 
Samuel Aguilar Solís
 
 
Como todo parece indicar, viene otra reforma electoral, pero, ¿qué es el sistema electoral? El sistema electoral es el conjunto de medios a través de los cuales la voluntad ciudadana se transforma en gobierno o en representación política; se compone por reglas y procedimientos que garantizan o intentan garantizar el cumplimiento de la voluntad ciudadana.
 
 

Una reforma electoral entonces, debe consistir en un proceso de construcción y perfeccionamiento de las leyes e instituciones que no sólo regulen el acceso al poder, sino que hagan posible la garantía de los derechos sociales, políticos y electorales de los ciudadanos.
 
 

México es uno de los países que ha efectuado un mayor número de reformas electorales. En los procesos electorales federales celebrados entre 1985 y 1997 utilizó un sistema electoral distinto para cada elección, y después de casi una década, efectuó una nueva reforma (2006) que se implementó en el proceso electoral federal pasado. Dichas reformas permitieron la liberalización política e hicieron posible que la voluntad ciudadana hiciera realidad una alternancia pacífica.
 
 
Si bien la reforma electoral es un proceso inacabado y perfectible, en México y en el mundo ha obedecido tanto a reclamos sociales como a necesidades de legitimación de los gobiernos en un momento determinado del desarrollo social y político el cual se encuentra en constante cambio. La oposición ha jugado un papel muy importante también en las reformas político-electorales, buscando siempre mayores espacios.
 
 

Así, vale la pena preguntarnos ¿A qué obedece la reforma que se plantea? ¿Existe presión social por llegar a un nuevo arreglo político electoral?, ¿Está rebasado el arreglo institucional?, ¿Está nuestro sistema institucional político-electoral obsoleto? ¿Padece problemas estructurales que requieren de una reingeniería?
 
 

La respuesta resulta obvia, no ha existido por parte de la oposición ningún recato ni pudor en afirmar que utilizarán la reforma política como moneda de cambio para discutir la reforma energética. A pesar de ello, el Partido Revolucionario Institucional está dispuesto a discutir la reforma en aras a garantizar un sistema electoral más transparente, menos costoso y con un índice de mayor confiabilidad.
 
 
Encontrar mecanismos que resulten en partidos políticos más austeros y más transparentes, que logren un vínculo más estrecho con la sociedad a la cual le rindan cuentas redundará en una mejor democracia que acerque al ciudadano a los partidos. Sin embargo, debemos plantearnos si es suficiente una reforma y si la oposición al alcanzar dichas reformas dejará un lado la cultura de la desconfianza que tanto daño le hace a nuestro sistema electoral.
 
 
Transitar a un sistema que presuponga confianza en las instituciones debe ser prioridad para todos los actores políticos y eso no se garantiza con reformas.
 
 
En el marco del Pacto por México se establece que los partidos políticos requieren de un marco jurídico que genere mayor certidumbre, transparencia y estabilidad al sistema político. De igual forma, se enuncia que los procesos electorales tienen que ser más baratos y más transparentes. De manera específica, en el compromiso 90 se establece que se impulsará una reforma electoral que reduzca y otorgue mayor trasparencia del gasto de los partidos, que disminuya el monto en los topes de campaña, que incorpore causales de nulidad de la elección y que revise los tiempos oficiales de radio y televisión, entre otros.
 
 

Debemos aceptar que es la democracia lo que es necesario profundizar; la clase política debe ser generadora de una mejor y mayor cultura política y de participación, ya que las instituciones, la actuación tanto de la clase gobernante como de los ciudadanos y el comportamiento de la oposición se ajustan no sólo con reformas, sino con nuevas prácticas.
 
 
Éstas se vuelven necesarias en una democracia y sociedad avanzada políticamente, no serían necesarios topes de campaña si analizamos el nivel de vida de los mexicanos. El costo del voto por persona en México es más elevado que en otros países, aunado a que todos debemos adoptar una cultura de legalidad.
 
 

Demos paso a una reforma política y también a mejores prácticas democráticas, otorguemos al ciudadano el papel protagónico que merece, garanticemos sus derechos electorales y fortalezcamos nuestras instituciones. Es momento de grandes ideas, bienvenidas. 
 

Secretario de Acción Electoral del CEN del PRI.