Opinión

MMH, el fracaso de
la alternancia y el PRI

   
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MIguel de la Madrid

En sus memorias correspondientes a julio de 1986, el presidente Miguel de la Madrid no se atreve a mirar de frente al fraude electoral que el sistema llevó a cabo ese mes en Chihuahua. Sin embargo, al reconocer la creciente fuerza del PAN, el mandatario nacido en Colima asegura que intentó imaginar cómo sería la alternancia en el poder en México.

“No pude lograrlo”, dice el presidente en Cambio de Rumbo (Fondo de Cultura Económica, 2004).

“Yo creo que si hubiera una alternancia entre el PRI y el PAN en el nivel estatal, y el PAN cumpliera sus promesas de cambios, se suscitarían conflictos importantes. Una administración panista pretendería modificar la forma de tenencia de la tierra, ‘sanear’ las organizaciones sindicales, modificar las relaciones de éstas y el Estado, entre otras muchas cosas. Ello provocaría graves rupturas.

“La otra opción -dice el político fallecido en abril de 2012- es que el PAN, al llegar al poder, actuara en forma parecida a como lo hace el PRI. Considero que esto tiene más posibilidades de ocurrir, porque en el fondo no hay alternativa súbita a la cultura política existente. Dicho de otra manera, la alternancia de partidos en el poder no puede suponer una alternancia de culturas políticas y, por tanto, las modificaciones fundamentales tendrían que ser mínimas, o bien abrirían la posibilidad de rupturas violentas”.

En efecto, ni Vicente Fox ni Felipe Calderón se atrevieron a diseñar un cambio de cultura política, y actuaron “en forma parecida al PRI”. ¿Fue por miedo a las consecuencias violentas de las rupturas? ¿O fue por incapacidad para imaginar nuevos esquemas? ¿O se debió a ambas circunstancias? Por desgracia, ni el guanajuatense ni el michoacano han publicado memorias que sirvan para evaluar las razones de lo que no hicieron.

Ante el desencanto popular, en 2012 el poder federal regresó a quienes, se llegó a decir, podrían ser corruptos pero no eran tan ineficaces como los blanquiazules. Con el agregado de que los del nuevo gobierno eran dueños de un discurso reformista que en los primeros meses de la administración sorprendió a más de uno.

Pero esa narrativa ha quedado sepultada por la única cultura que el PRI conoce, una en la que no importan los ciudadanos ni el bien del país, sino los grupos que tienen capacidad de ejercer presión para burlar o pervertir la ley.

El PAN cargará con la losa que le recordará que cuando llegó a Los Pinos fue incapaz, por partida doble, de instrumentar el cambio que por décadas había prometido. Cambio que tampoco ha podido concretar en las administraciones estatales que preside, o desde el Congreso. Algo parecido se puede decir de los del PRD, que sin haber llegado a la presidencia de la República han dado desde gobiernos estatales muestras suficientes de que tampoco tienen un modelo distinto al del PRI.

“No hay alternativa súbita”, advierte De la Madrid. La administración Peña Nieto creyó que con cambiar importantes leyes modificaría la realidad. Como el PAN, fue incapaz de construir algo distinto. Y por lo visto hasta hoy, y sobre todo luego del viernes en que asesinó a la reforma educativa, lo correcto es decir que el actual gobierno nunca intentó de verdad instalar una nueva cultura política para México.

Es hora de comenzar de nuevo.

Twitter: @SalCamarena

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