Opinión

Misión posible

        
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TLC especial

El dilema que enfrenta el gobierno mexicano (y de paso, todos nosotros) no tiene solución fácil. Trump es un excelente ejemplo de líder populista, que ha logrado convencer a millones de estadounidenses de que hay una conspiración en su contra, formada por medios de comunicación, intelectuales y universitarios, políticos tradicionales y algunos países abusivos, entre ellos México.

Por eso no estoy seguro de que enfrentarlo directamente sea una idea inteligente. Al hacerlo, se confirma la existencia de dicha conspiración, a ojos de sus seguidores, que se comprometen más en 'el movimiento', haciendo a Trump cada vez más fuerte (así sea con sólo un tercio de los estadounidenses). Creo que eso es lo que logró la marcha del sábado pasado, eso han logrado varias cadenas de televisión, y eso es lo que lograremos si actuamos movidos por impulsos, al estilo Pedro Infante.

Sin embargo, tampoco es fácil construir un camino alterno. Trump no es un pensador ni tiene una idea clara de lo que ocurre en la economía o la política. Es, sin duda, un excelente comunicador para las plataformas actuales (reality y redes sociales, principalmente). Sus ideas económicas no tienen sentido, y es muy probable que acaben dañando a los estadounidenses. Por la importancia de su economía, nos dañarán a todos los demás, especialmente a nosotros, que somos socios muy cercanos.

Trump está convencido (o eso dice) de que Estados Unidos ha sido abusado por todos. En nuestro caso, eso ha ocurrido a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que ha beneficiado más a México que a su país. Acá, por décadas, ha habido otros (también populistas) que insisten exactamente en lo contrario, que el Tratado ha beneficiado a Estados Unidos a costa de México. Todos ellos están equivocados, o mienten. El TLCAN ha resultado benéfico para los tres países involucrados, porque precisamente ésa es la ventaja del comercio: todos los involucrados ganan, si nadie puede controlar el mercado.

Pero Trump cree que el TLCAN está relacionado con los empleos manufactureros que han desaparecido en Estados Unidos. Tampoco en esto tiene razón. La industria manufacturera requiere cada vez menos mano de obra. Así ha sido desde fines de los años setenta y no tiene nada que ver con el TLCAN. Es resultado de un proceso de automatización, pero también de organización productiva distinta. En 23 años del Tratado, las empresas se han acomodado a las reglas y han distribuido su producción de acuerdo con ellas. No sólo empresas de Estados Unidos, Canadá o México, de muchos países que aprovechan las virtudes del mismo. Cambiar las reglas forzará a estas empresas a modificar esos arreglos. Pero eso no devolverá empleos manufactureros a Estados Unidos. De hecho, casi con cualquier modificación al TLCAN, lo que ocurrirá es que se crearán más empleos en México. Cuando Trump entienda esto, tal vez insista en salirse del acuerdo. Pero eso tampoco le va a ayudar en nada, por el contrario. Si el TLCAN desaparece, nos iremos a las reglas de la OMC, y eso puede costarnos a nosotros, pero también a Estados Unidos. A pesar de los gritos que da en todas partes, Trump no puede ganar en este tema.

Pero tiene que mantener la línea trazada en la campaña, de forma que, aunque entienda, no podrá reconocer en público la dependencia que tiene la economía estadounidense de México. Sin nosotros, simplemente no pueden competir a nivel global. Renegociar el TLCAN, diciendo que creará empleos en Estados unidos, cuando en realidad creará más en México, puede ser una buena salida. Hay que pastorear al bully.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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