Opinión

MIs Finanzas

13 febrero 2014 5:2 Última actualización 15 noviembre 2012 19:39


Además, estiman un mayor impacto en la medida en que se adelante el aguinaldo a los trabajadores; la pregunta es si favorece a las finanzas familiares.

Un efecto positivo es el incremento en la actividad comercial, pues trae aparejado producción y empleo; sin embargo, cuando se aterriza a nivel personal habrá de tenerse mucho cuidado, porque se convierte en un arma de doble filo. Por ello, pongo a consideración algunos mitos que debemos de tener presentes en este fin de semana de tentaciones:

1)
 Comprar barato no es ahorrar. El ahorro es única y exclusivamente lo que separamos de nuestros ingresos y dejamos de gastar.

Hay una tendencia a pensar que comprar barato siempre es bueno para las finanzas personales, y esto sería cierto siempre y cuando el artículo o servicio fuese algo que ya se pensaba adquirir, y además el dinero remanente fuera destinado a un depósito bancario o instrumento financiero.

Regularmente, esta excusa lleva al consumismo y lejos de ahorrar se gasta en mayor medida. Incluso, he escuchado aseveraciones como: "No lo necesito, pero estaba muy barato, ¿cómo iba a dejar de comprarlo?"

2)
 Adquirir un bien de consumo duradero no es una inversión. Una inversión es cuando el destino del recurso tiene como objetivo obtener una rentabilidad.

Por ejemplo, cuando se compra un auto, existe un valor de rescate, pero no hay una ganancia. Al contrario, siempre se presenta una pérdida significativa.

3)
 Comprar a meses sin intereses no tiene costo cero. Aun cuando las tiendas tengan anunciada una promoción sin un cargo por financiamiento, habría de revisarse el nivel de precios, pues podrían inflarlos para añadir un interés implícito. Una solución es comparar en varios lugares.

Hay que evitar caer en el influjo de estos planteamientos, porque con la excusa del financiamiento de costo cero, se corre el riesgo de llenarse de una carga que reduce el flujo mensual disponible.

Es altamente recomendable verificar la capacidad de pago. Al final, el riesgo es sobrecargar la tarjeta con pagos "sin intereses" y se terminará erogando por encima de lo esperado, porque no se alcanza a pagar el mínimo requerido.

También existe el costo de oportunidad de dirigir el recurso a otro destino de mayor relevancia. Es decir, con todo y que el financiamiento tenga una tasa nula, habría de pensarse en cuál es una erogación prudente de ese esfuerzo económico.

4)
 Cuidado con los "pagos cómodos". La publicidad regularmente presenta esquemas en donde destacan el monto a pagar semanal o mensual y distraen al comprador del costo real de la deuda adquirida.

En este tipo de situaciones, se podrían estar erogando intereses desmedidos que pueden llegar hasta 100 por ciento. Se sugiere tener siempre en cuenta el Costo Anual Total (CAT), que deben publicar quienes hacen promociones.

5)
 Comprar no es aprovechar el aguinaldo. La temporada navideña entraña la tendencia a gastar en cosas que luego se arrepiente de haber adquirido o regalado. Hay muchos casos en donde incluso se destina por arriba del monto de la gratificación que proporciona la empresa.

El aguinaldo es parte del sueldo y es una prestación que bien puede ser utilizada con fines más eficientes financieramente, como destinarlo al ahorro, a algún seguro, pagar adeudos o un gasto de capitalización familiar, como el enganche para una casa, entre otras cosas.

6) No es forzoso comprar algo en el Buen Fin. Resulta sumamente peligroso para el bolsillo decir: "Voy a ir de compras para ver qué aprovecho", porque se está actuando sin ningún propósito concreto y existe un alto riesgo de llegar a casa con algo que luego habrá arrepentimiento.

En cambio, es muy válido hablar de beneficiarse de las ofertas cuando ya están detectadas las necesidades y se hizo un análisis del mejor destino de ese esfuerzo, considerando también la capacidad de pago, si se va a adquirir a crédito.