Opinión

Millennial, ¿arrancas una startup? Sepárala de tus finanzas

 
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Desde hace décadas las instituciones educativas han procurado incentivar y preparar a los jóvenes para que lancen empresas, dada la permanente amenaza de una limitada demanda de profesionistas. Aunado a esto, los casos de éxito de la era digital con historias románticas del inicio de una compañía en un garaje, generaron un boom de startups que hoy se ven como el sueño de muchos millennials.

Aún cuando se asocia con la tecnología, la definición de una startup es ambigua y sería cualquier negocio que arranca con un enfoque de innovación y que por lo regular están siendo lideradas por jóvenes.

Bajo este nuevo modelo se han establecido facilidades para operar como las incubadoras y aceleradoras que están en el entorno académico y del Estado.

Adicionalmente, se han abierto apoyos financieros, incluso a fondo perdido que pueden servir para desarrollar ideas.

Sin embargo, las instituciones tradicionales siguen siendo muy limitadas para el respaldo económico. Existen otras entidades e inversionistas privados que están dispuestos a fondear con tal de ganar un rendimiento significativo en caso de que alguna 'prenda'. Además de mecanismos disruptivos como el crowdfunding, donde la comunidad aporta en forma voluntaria a los proyectos.

Aún así es difícil por la enorme competencia de iniciativas y según me narran algunos emprendedores se les complica continuar con sus ideas por la falta de financiamiento.

Dentro del proceso es entendible empezar con cierto desorden, pero si en realidad se quiere ser institucional, es importante hacer el esfuerzo de separar las finanzas personales de las de la compañía.

Para ello hay que cubrir aspectos mínimos como los siguientes:

1.- Otorgarse un sueldo con el cual puedas sobrevivir. Si trabajas en otro lugar mientras desarrollas tu idea, dejar claro cuánto estás aportando de capital.

2.- Genera una contabilidad externa para la empresa, aunque no esté todavía dada de alta en Hacienda para que seas capaz de evaluar el negocio.

3.- Abre una cuenta de banco para la compañía y de ahí haz la gestión administrativa.

4.- Evita tomar dinero más allá de lo que tienes de sueldo porque estarías sangrando el proyecto.

En todo caso, cada trimestre evalúa si retiras parte de las ganancias, pero a sabiendas de que eso no lo podrás reinvertir.

5.- Busca el esquema fiscal que convenga a tu actividad y al nivel de ingreso.

6.- Valora tus finanzas y las del negocio por separado. Construye un presupuesto para cada uno de los ámbitos.

* Economista por la UANL, con maestría en Economía de Negocios por el Tec de Monterrey.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

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