Opinión

Mikel humaniza al IMSS en un año

 
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Fachada del IMSS

La última vez que hice un trámite en el IMSS, en 2015, fue como regresar al pasado. Yo quería revisar el número de semanas laborales acumuladas; lo que logré, después de llenar un formulario diáfanamente impreso en una hoja reciclada, y de que me dijeron que se tenían que “echar un clavado” en mis registros laborales durante tres días.

Hace poco revisé nuevamente el número de semanas acumuladas. La experiencia fue sustancialmente distinta. Lo hice en pocos minutos, por internet.

Entusiasmado, miré qué otros trámites: actualicé la clínica que me corresponde e imprimí mi carnet en línea.

Cuando una institución pública facilita la vida a los ciudadanos, hay un trabajo que aplaudir. El IMSS tuvo la fortuna, hace un año, de fichar a Mikel Arriola como su director general, lo que ha supuesto una aceleración dramática en la revolución tecnológica iniciada años atrás, y una experiencia finalmente feliz para el derechohabiente.

El equipo de Mikel está haciendo un gran trabajo: el año pasado 51 millones de personas dejaron de hacer trámites presenciales y los hicieron en línea. Asimismo, ahora es posible que 75 mil mujeres al año, que eligen tener un alumbramiento fuera del IMSS, lo hagan sin acudir forzosamente a cinco revisiones médicas para tener derecho a su incapacidad por maternidad. Esta sola medida le ahorró al instituto 284 millones de pesos.

El IMSS está viviendo una verdadera revolución de procesos. En sus guarderías, por ejemplo, se logró ya que la educación recibida por los niños equivalga al primer año del nivel preescolar, lo que ahorra a los padres de familia un año entero en el sistema educativo y garantiza el cuidado del menor durante más tiempo. Asimismo, los adultos mayores ya no deben acudir dos veces al año a comprobarle al IMSS que siguen vivos para recibir su pensión. Estos cambios son realmente cosas simples que los ciudadanos pedían a gritos. El IMSS tiene ya incluso una aplicación para celulares que es descargada por miles de derechohabientes.

Pero quizás el trámite más notorio de todos los que se han instrumentado es el de la 'receta resurtible'. Antes, los pacientes con ciertas enfermedades crónicas (10) debían acudir a una consulta para obtener la receta para sus medicamentos. Era una pérdida de tiempo.

Pero el año pasado el IMSS, con su nuevo programa, emitió 4.4 millones de recetas (válida por tres meses). El resultado fue la liberación de ¡nueve millones de consultas! Este año se sumarán siete enfermedades más a este programa, y en 2018, dos más.

El IMSS ya era cálido, por sus doctores y sus enfermeras. Pero apuesto a que más de uno de ellos ya recibió una sonrisa de un paciente al que le hicieron la vida más fácil en los últimos doce meses.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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