Irracionalidad, torpeza y desatino
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Irracionalidad, torpeza y desatino

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Irracionalidad, torpeza y desatino

07/12/2018

Entiendo las ganas. Entiendo también la necesidad. Entiendo el fervor por el trabajo. Entiendo el deseo de volver a dirigir. Lo que definitivamente no me cabe en la cabeza es que todos esos deseos tengan como objetivo final el equipo de los Tiburones Rojos del Veracruz.

Empezaré diciendo que siento profundo pesar por el aficionado jarocho, el real. Ese mismo que, a pesar de todo, sigue ahí, fiel, firme, dispuesto a no terminar de lamerse una herida cuando ya le han abierto otra.

No es con el aficionado, claro está, es con quienes se han encargado de hacer de este equipo uno de los peores del circuito, tanto en el escritorio como en el campo.

Bien, volviendo al inicio, no entiendo cómo Robert Dante Siboldi, entrenador campeón del futbol mexicano ha decidido fichar, no con el equipo, sino con la administración actual, con Fidel Kuri, pues, el mismo que presume vacacionar con los dineros de otros.

¿Qué motivación puede encontrar en una institución en donde los problemas deportivos, que no son pocos, son los de menor dimensión?

Siboldi tendrá sus razones, respetables, por supuesto, pero desde afuera lucen incomprensibles.

Como incomprensible, irracional, torpe, incorrecta, desatinada y hasta inhumana resulta la manera en que Mario Trejo, director deportivo del equipo, abordó el tema del supuesto acoso sexual de uno de los ex futbolistas del equipo Sub-20, estableciendo que: “si afuera ocurren cosas, es muy complicado andar vigilando la cama de cada quien”.

Se le ocurrió establecer que era una cuestión “exterior al club” y que ellos no podían ser “policías ni pilmamas”

Honestamente esperaba mucho más de Mario Trejo, al menos un poquito de sensibilidad y la mínima dosis de sentido común.

En una institución seria e interesada en preservar y comunicar valores, Mario Trejo no tendría cabida, en Veracruz, sí.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.