Opinión

Migración mexicana femenina y remesas

10 febrero 2014 5:6 Última actualización 24 julio 2013 5:18

 
 
 
Jesús A. Cervantes González
 

La escena de un mexicano en Estados Unidos enviando una remesa a su esposa e hijos se repite diariamente decenas de miles de veces, considerando que México recibe cerca de 200,000 remesas por día.
 
No obstante, dicha escena muestra una visión incompleta de la migración mexicana y las remesas.
 

Ello considerando dos factores: por un lado, los resultados de diversas encuestas recabadas en migrantes mexicanos indican que el principal grupo beneficiario de las remesas son los padres de los migrantes y no las esposas e hijos. Por otro lado, deja de lado que hay millones de mexicanas que han emigrado a Estados Unidos y que cada año envían miles de millones de dólares a sus familiares en México.
 
 

Para identificar los principales aspectos de esta migración femenina hay que adentrarse en las bases de datos de dos encuestas de la Oficina de Censos de Estados Unidos: la American Community Survey (ACS) que es una encuesta anual que se recoge en cerca de 2.5 millones de hogares y la Current Population Survey(CPS) que es una encuesta que cubre a aproximadamente 60,000 hogares cada mes.
 
 

Algunos de los principales aspectos que caracterizan a la migración femenina mexicana hacia Estados Unidos son los siguientes: i) la ACS muestra que en 2011 había 11,672,619 migrantes mexicanos en Estados Unidos, de los cuales 5,445,543 eran mujeres, es decir, el 46.7% del total; ii) la CPS indica que en 2012 el nivel de escolaridad de las trabajadoras mexicanas inmigrantes superó ligeramente al de los hombres al resultar en promedio en ocupaciones de tiempo completo de 9.8 años y alcanzar 10.9 años en las que tenían ciudadanía y 9.3 años en las que no la tenían, mientras que en el caso de los inmigrantes de género masculino tales cifras fueron de 9.3, 9.9 y 9.1 años para el total, los ciudadanos y los no ciudadanos, respectivamente; iii) en 2011 el 26% de mujeres mexicanas inmigrantes contaba con ciudadanía, mientras que en los hombres dicho porcentaje se situó en 22.4% y hay información de la CPS que indica que esa diferencia se acentuó en 2012 y 2013; iv) en el periodo 2007-2011 las mexicanas inmigrantes tuvieron en promedio 335,992 nacimientos por año, lo que representó el 39% del total en las mujeres inmigrantes. Al cruzar estos datos con los de México resulta que por cada ocho nacimientos que ocurrieron en nuestro país, una mexicana inmigrante en Estados Unidos tuvo otro, y; v) hay diferencias importantes en las ocupaciones según género.
 
 
Así, en 2012, el 81% de las mexicanas inmigrantes laboraban en ocupaciones de servicios, sobresaliendo en las actividades de alimentos, recreación y hospedaje y en los servicios de salud y educativos. En contraste, el 47 % de los hombres se ubicaban en los sectores agropecuario, de construcción y el manufacturero.
 
 

En 2011 en Estados Unidos el nivel de ocupación de las mexicanas inmigrantes resultó de 2,333,668 personas y de ese número el 58%, es decir, 1,354,327 mexicanas lo tenían de tiempo completo obteniendo un ingreso medio anual de 26,206 dólares, mientras que en el caso de los hombres dicha remuneración alcanzó 31,693 dólares, lo que implicó un diferencial de 21%. Se estima que ese año el ingreso laboral de las trabajadoras mexicanas inmigrantes haya sido de aproximadamente 48,000 millones de dólares.
 
 
Asimismo, si suponemos que en Estados Unidos el porcentaje del ingreso total obtenido por los migrantes mexicanos que es enviado como remesas a México es el mismo para los hombres y las mujeres, ello implicaría que en 2011 el monto de remesas que mandaron las mexicanas inmigrantes superó a 6,000 millones de dólares, es decir, a más de una cuarta parte de las remesas que recibió el país.
 
 

Por último, un aspecto importante de la migración femenina y las remesas es que durante el periodo 2008-2013 el flujo migratorio neto mexicano a los Estados Unidos ha sido prácticamente nulo, pero ello ha sido el resultado neto de un flujo negativo en el caso de los hombres y positivo en el de las mujeres. De hecho, algo parecido ha ocurrido con el empleo de los mexicanos inmigrantes en ese país.
 
 
Así, los datos de la CPS muestran que de 2007 al periodo enero-mayo de 2013, 580,000 mexicanos inmigrantes perdieron su empleo, pero ello impactó solamente a los hombres ya que la ocupación de mujeres se incrementó en casi 90,000 empleos.
 
 

Esto último se derivó de una caída de 60,000 empleos de tiempo completo y un aumento de 150,000 de los de tiempo parcial. En el caso de los hombres la disminución del empleo resultó de 670,000 trabajadores y se originó por un descenso de 890,000 ocupaciones de tiempo completo y un incremento de 220,000 ocupaciones de tiempo parcial. La evolución anterior explica la debilidad en los últimos 6 años del ingreso de México por remesas familiares.