Opinión

Michoacán, ya


 
 
Apenas pasaron un par de horas desde que el presidente Enrique Peña Nieto despertó de la anestesia, tras la operación a la que fue sometido en el Hospital Central Militar, cuando revisó los temas pendientes de la agenda nacional.
 
En resumidas cuentas, dos. Uno, en el ámbito político, la operación para acordar un segundo periodo extraordinario de sesiones del Congreso y presentar, discutir e impulsar las reformas pendientes, principalmente la energética y la hacendaria.
 
Y dos, en el ámbito de seguridad nacional, el caso Michoacán, que es el principal foco rojo del país. Escenario de la más cruenta ola violenta de los últimos meses y de la emboscada contra el vicealmirante Carlos Miguel Salazar Ramonet, el integrante de más alto rango de las Fuerzas Armadas que haya sido atacado y asesinado por el narcotráfico hasta hoy.
 
 
Entonces vino la instrucción directa del Presidente de la República al secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong: pongamos orden en Michoacán, ya.
 
Tal parece que ya no se esperará a que Fausto Vallejo retome las riendas del gobierno. Fuentes de su círculo íntimo aseguran que se recupera sorprendentemente, pero no se contempla que regrese a trabajar.
 
El gobierno de Michoacán es un desastre y no se puede pensar en resolver los problemas del estado sin antes poner orden en el gabinete. Los cambios de las últimas horas, y otros que se esperan en breve, así lo confirman y significan todo el respaldo del gobierno federal a Jesús Reyna García, el gobernador interino.
 
Primero fue el procurador de justicia, Plácido Torres Pineda, quien renunció la noche del miércoles. Horas después, ayer por la mañana, Carlos Ríos Valencia salió de la secretaría de administración y finanzas.
 
Al mismo tiempo, el secretario de gobernación llamaba a una reunión urgente al gobernador interino de Michoacán, diputados federales y locales, presidentes estatales de los partidos políticos y líderes empresariales.
 
 
El objetivo: cerrar filas en torno de la estrategia federal para regresar la seguridad a los michoacanos y recuperar el control de las zonas del estado en manos de los Caballeros Templarios.
 
 
Se trata de un Acuerdo por Michoacán que requiere de la participación de todos. Incluso, de los opositores por sistema, como Víctor Manuel Báez, el presidente estatal del PRD.
El hoy exprocurador Plácido Torres Pineda estorbaba desde hace tiempo.
 
 
Nunca entregó resultados satisfactorios, dejó un enorme rezago en las investigaciones y ejecución de órdenes de aprehensión. Se escondía cada vez que había un tema caliente.
 
 
Vivía con miedo... pero cobraba. Llegó al extremo de no contestarle el teléfono al gobernador. Se le describe como iracundo. Una vez se atrevió a amenazar al presidente estatal del PAN, Miguel Ángel Chávez, quien solicitó sus renuncia por no dar resultados.
 
 
Estaba confrontado con el gabinete, los diputados, los empresarios y los medios. Su coordinadora de asesores respondió, frente a él, a una solicitud de información por parte de reporteros locales así: “¡No les vamos a dar ni madres a esos pinches periodistas!, luego por qué los levantan”.
 
 
En una reunión con diputados que lo cuestionaron por los cientos de feminicidios en Michoacán, Torres Pineda contestó que estaban involucradas con el crimen organizado, lo que desató la furia de los grupos defensores de mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar.
 
Por si fuera poco, además del problema de seguridad en la zona de tierra caliente y la costa de Michoacán por la presencia del narcotráfico, el resto del estado, Morelia particularmente, sufre un aumento notable en delitos del fueron común como secuestro, extorsión, asaltos, robos, etcétera.
 
 
Se esperan más cambios en el gobierno michoacano. Se dice que es es cuestión de horas el cese de Ricardo Martínez como secretario de desarrollo económico. Hijo putativo del empresario Germán Oteiza, operador financiero de la campaña de Felipe Calderón y amigo de Fausto Vallejo. A Ricardo Martínez se le describe como un ‘junior’, proclive a la fiesta y el alcohol.
 
 
Él fue quien dijo que algunas empresas se fueron de Michoacán por las amenazas del narco. Declaración que tuvo que ser desmentida por el propio Fausto Vallejo, a quien llegó a confrontar en reuniones de gabinete.
 
 
Así que la ruta para recomponer la situación en Michoacán comienza por poner orden en casa.
 
Hasta el lunes.
Twitter: @cachoperiodista