Opinión

Michoacán y Tamaulipas, alto contraste

De alto contraste ha sido la estrategia de seguridad a cargo del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, aplicada en dos entidades agobiadas por la inseguridad pero con perfiles distintos de desarrollo. Nos referimos a Michoacán y Tamaulipas.

La decisión de participación del gobierno federal tuvo como punto en común que ambas entidades eran prácticamente tierra de nadie, y parecía casi imposible que las fuerzas federales y locales pudieran hacer algo para reducir los índices de la violencia.

El problema es que en Michoacán algo les salió mal, porque el primer nivel de gobierno estaba tan contaminado que exalcaldes, un exgobernador, un secretario de gobierno y el hijo de un gobernador con licencia, se pasaron del lado oscuro.

El problema de Michoacán es que Servando Gómez Martínez, alías La Tuta, sigue tan campante, mientras que, de seguir como van, al rato no va a quedar nada de la clase política en la entidad.

En Tamaulipas el modelo de la estrategia de seguridad es muy parecido al michoacano, salvo que, de entrada, el gobernador Egidio Torre Cantú puso más de su parte, lo que ha permitido un avance más rápido en dos meses y medio que en los siete meses de la operación corunda.

El caso de Michoacán es más complejo, porque están en puerta los comicios en los que se renovará la gubernatura; ya se verá quién está dispuesto a echarse ese trompo a la uña. Pero esa, es otra historia.

Los ausentes


Que se sepa, dos personajes de la política nacional andan con las antenas cruzadas.

En la recta final de las reformas energéticas, Carlos Romero Deschamps brilló, no por su elocuencia discursiva sino por su ausencia. Ni en comisiones ni en la primera fase de la sesión en el Senado. ¿A poco serán capaces de descontarle el día?

Tampoco se ha visto al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, que en las redes sociales está más interesado en el enredo de la aplicación de la IAVE que en promover su consulta popular, muy parecida por cierto a la del PRD.