Opinión

Michoacán pone en jaque al Estado


 
Todos los días leemos, escuchamos y vemos noticias que muestran una zona de guerra en México. Una guerra intestina ante la debilidad del Estado Mexicano. Hoy, varios municipios michoacanos son escenario de enfrentamientos armados entre civiles ante la mirada complaciente del gobierno.
 
 
Fausto Vallejo regresó, tras muchos meses de ausencia por enfermedad, para nada. Simplemente ha sido incapaz de contener la situación, de desarrollar estrategias para solucionarla, de sentar a la mesa a las partes en conflicto para conciliar, de usar sus facultades para perseguir, enfrentar, capturar y encarcelar a los delincuentes.
 
 
Claramente, la situación de varios municipios michoacanos de la tierra caliente se le salió de las manos al gobierno estatal, pero también al gobierno federal. Hoy está programada una reunión (otra) del Gabinete de Seguridad, para hablar del tema Michoacán. Las promesas de Miguel Ángel Osorio Chong, el secretario de Gobernación, de devolver la tranquilidad y la seguridad a los michoacanos han sido sólo palabras al viento.
 
 
Al gobierno federal le ha faltado determinación para enfrentar y solucionar esta crisis. Las autodefensas y las guardias comunitarias actúan al margen de la ley y en contra de las instituciones del Estado. La respuesta de la autoridad ha sido simplemente observar, tolerar. Permitir la constante y flagrante violación a la Constitución, esa misma que juraron cumplir y hacer cumplir junto con las leyes que de ella emanan.
 
¿A qué regresó Fausto Vallejo? Nadie lo sabe. El gobernador Vallejo menosprecia el problema argumentando que la violencia del narco, los enfrentamientos con las guardias comunitarias y autodefensas ocurre en menos de diez de los 113 municipios de su estado. Alguien debería informarle que con un solo municipio azotado por los Templarios y con enfrentamientos armados entre civiles, cierre de carreteras, ataques a edificios públicos, suspensión de clases y cierre de negocios por el miedo basta para la acción decidida, firme y contundente de la autoridad que él encabeza.
 
Y si la autoridad local es rebasada, como claramente pasa en Michoacán, la Federación tiene la obligación de poner orden, restablecer la ley y garantizar la seguridad de los ciudadanos. ¿Qué espera el Estado mexicano para combatir aquellos focos que lo amenazan y lo desafían. Nadie lo sabe.
 
Por cierto...
 
De antología fue el agasajo que brindó Manuel Velasco, el novio de Anahí que gobierna Chiapas, a sus invitados al primer informe de gobierno. Personalidades del jet set del Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara y Puebla que acudieron a Tuxtla Gutiérrez con todos los gastos pagados por el gobierno chiapaneco para aplaudir y alabar al gobernador verde. Fueron unas 400 personas que fueron atendidas "a cuerpo de rey", mientras muchas comunidades chiapanecas siguen padeciendo hambre y abandono.
 
Hasta el miércoles.
 
 
Twitter: @cachoperiodista