Opinión

Michoacán, el gran desafío


 
Ernesto Zedillo Ponce de León, ex presidente de México, en su más reciente visita al país contestó a una pregunta de los reporteros con una gran verdad. Le preguntaron qué consejo daría al presidente Enrique Peña Nieto, a lo que contestó con su conocida animadversión a los periodistas: “no soy nadie para dar consejos al presidente, pero sólo les diré que en México hacen falta tres cosas: Estado de derecho, Estado de derecho y... Estado de derecho”.
 
 
Qué razón tiene el doctor Zedillo y el mejor ejemplo de ello es Michoacán. La gran pregunta es ¿por qué todos hacen como que no pasa nada o como si la situación en Michoacán fuera una exageración mediática?
 
 
Es inconcebible ver, leer y escuchar que los principales actores políticos de Michoacán se lanzan una y otra vez acusaciones gravísimas que los relacionan con actividades del crimen organizado y nadie hace nada.
 
 
Es indignante que personajes, cuya honestidad supuestamente está a toda prueba, denuncien, señalen, acusen, especulen, aseguren y hagan toda suerte de imputaciones relacionadas con el narcotráfico en los medios de comunicación sin una sola prueba, aunque aseguren tenerlas, y no acudan al ministerio público, a las leyes, para perseguir, atrapar y castigar a los presuntos culpables.
 
 
Distintas voces aseguran que las más recientes elecciones en Michoacán estuvieron influenciadas por los narcos. Es la primera vez en la historia de México que se habla con tanta insistencia de una narco-elección y nadie hace nada. ¿Acaso no es suficientemente grave la simple sospecha de que haya ocurrido? ¿Tantas versiones que apuntan a lo mismo pueden ser ignoradas así,  sin más?
 
 
Las acusaciones han llegado hasta los más altos niveles del poder en Michoacán. Hijos del gobernador Fausto Vallejo han sido acusados de tener relación con el narco. El mismísimo Jesús Reyna, quien fuera gobernador interino y actual secretario general de gobierno ha sido señalado junto con decenas de  funcionarios estatales y municipales ¡y no pasa nada!
 
 
¿Acaso a nadie le importa? ¿Por qué todos prefieren voltear para otro lado?
 
 
El medio hermano del ex gobernador Leonel Godoy, Julio César Godoy, es un prófugo de la justicia, acusado de ser parte de la cúpula del cártel La familia michoacana. ¡Escapó frente a las narices de todos y desapareció! El propio Leonel Godoy ha sido acusado de tener relación con narcotraficantes. Se ha dicho también que la infiltración del narco en el gobierno estatal viene desde el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel ¡y nadie ha hecho nada!
 
 
A tan serias acusaciones, que hasta ahora sólo son dichos, se responde con más dichos: amagos de demandas que seguimos esperando. Todo esto en la prensa, nadie se ha atrevido a denunciar hechos ante el Ministerio Público y presentar pruebas.
 
 
Hemos llegado al colmo de saber que un grupo, entre quienes estaba un par de oscuros personajes identificados con los Caballeros Templarios, se coló hasta el Senado de la República y se reunió con senadores para hablar de la situación en Michoacán. Y si no ha sido por las denuncias en los medios, el asunto se hubiera quedado en anécdota.
 
 
Michoacán es, sin duda, el más grave desafío de seguridad para el gobierno de Enrique Peña Nieto. Se habla de un estado fallido en Michoacán y de pedir la desaparición de poderes. ¿Seguiremos esperando y viendo cómo se termina de pudrir Michoacán?
 
 
Hasta el lunes.
 
 
Twitter: @cachoperiodista