Opinión

Michoacán: el error del PRI

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José Ascención Orihuela Bárcena, candidato del PRI a la gubernatura de Michoacán. (Archivo/Cuartoscuro)

Al PRI le va a salir cara la postulación de José Ascensión Orihuela al gobierno de Michoacán, pues se trata del peor candidato que podía llevar si quería ganar o si quería perder.

Estados conflictivos como Michoacán, Guerrero y Oaxaca son un asunto de Estado y no de partidos, por la complejidad que representan para la gobernabilidad del país.

¿Quién conviene al Estado que gane en Michoacán? Alguien que trabaje estrechamente con la Federación, que no se pongan piedras, que se coordinen y que asuman decisiones difíciles sin culparse mutuamente.

Ahí es preciso frenar a la Coordinadora de la Educación (CNTE), que tiene en sus manos la Secretaría de Educación del estado, y posee una capacidad de movilización tan o más fuerte que sus pares de Oaxaca y Guerrero.

Ya se logró descabezar y quitarle el poderío a los clanes criminales de La Familia y Los Caballeros Templarios, gracias a la estrecha relación entre el gobierno estatal y el federal, que tuvo incluso un comisionado con amplios poderes.

Ahora corresponde, además de mantener a raya a los cárteles para que no vuelvan a recuperar el poder que tuvieron, desmantelar a la CNTE, lo que sin duda será una tarea muy delicada por las repercusiones sociales.

Pero si no se quita el cáncer de un magisterio violento, que da clases cuando quiere y no se pliega a las nuevas normas de la reforma educativa, Michoacán seguirá en el hoyo social y sus jóvenes continuarán como carne de cañón para pandillas criminales. También hay que desarmar a las autodefensas.

Para acometer tareas de ese calibre es preciso que haya una confianza recíproca y amplia entre quien gobierne Michoacán y el presidente de la República.

Chon Orihuela no tiene esas relaciones ni la capacidad para poner orden en un estado muy rico pero con una población pobre, debido a malos gobiernos, fuerte presencia del narcotráfico y una pésima calidad de su sistema educativo.

Si el PRI, es decir el gobierno, quería ganar Michoacán, el candidato debió ser otro, que respondiera a una estrategia de Estado y no a un trámite partidista.

Y si el PRI quería perder para que gane Silvano Aureoles, también se equivocó al llevar a Chon Orihuela como candidato, porque toda su vida ha aspirado a la gubernatura y va a dar la batalla porque cree que va a ganar.

En lugar de un candidato cercano al presidente, con capacidad de gestión ante la administración federal, para ganar, o uno novato que hiciera carrera con la candidatura, para perder, el PRI eligió a un tiranosaurio rex que se las sabe de todas, todas.

Orihuela es un hombre rico, con dinero propio para hacer campaña. Tiene amplia experiencia en acarreos y manejos electorales. Es un hueso duro de roer, pero no va a ganar.

Y jamás va a declinar por Aureoles, que es el más familiarizado con esta administración federal, respetado por todos y con la claridad suficiente de lo que es preciso hacer en su entidad.

Orihuela sólo va a dificultar el triunfo de Silvano Aureoles y dará más fuerza a Luisa María Calderón, quien ha demostrado gran valor al jugarse la vida por alcanzar la gubernatura, pero cuyo carácter beligerante no es, en este momento, el mejor perfil para gobernar Michoacán.

Twitter: @PabloHiriart

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