Opinión

Michoacán bajo fuego


 
 
Michoacán ha estado ligado a la historia del narcotráfico en México desde que recuerdo, pero nunca había vivido una semana como esta que termina. Además, y por si hiciera falta, inmerso en una crisis política por la ausencia del gobernador constitucional y el vacío legal en torno de ello.
 
En menos de una semana las fuerzas federales han sufrido siete emboscadas que dejaron 5 policías muertos, casi 20 heridos y unos 20 delincuentes abatidos, según datos del gobierno. Se trató de ataques directos con francotiradores, ejecutados con precisión de profesionales, apoyados con bloqueos carreteros, en zonas donde hasta hace unos meses ni el ejército pisaba.
 
 
Se trató de trampas mortales planeadas con un nivel de sofisticación nunca antes visto en grupos criminales de México.
 
 
La embestida violenta provocó que desde el Presidente de la República, pasando por el secretario de gobernación, el responsable de la Policía Federal y hasta el gobernador interino hayan refrendado públicamente su compromiso en la protección y la seguridad de los michoacanos.
 
 
La reacción violenta de los criminales se debe al avance real, efectivo y coordinado, ahora sí, de las fuerzas federales, estatales y municipales en Michoacán. A pesar de ser su estado natal y de haber iniciado allí su mal llamada ‘guerra’ contra el narcotráfico, Felipe Calderón nunca fue capaz de conjugar verdaderamente el trabajo de las fuerzas federales, estatales y municipales. Cada uno jalaba por su lado, desconfiando de los demás, con los resultados que conocemos.
 
 
Hoy, el cerco de las fuerzas federales se está cerrando para golpear al cártel de Los Caballeros Templarios. Datos de inteligencia indican que ya han mermado su estructura financiera, lo que los hace reaccionar con desesperación.
 
 
Los ingresos por el cobro de ‘derecho de piso’ han bajado, pero otros delitos, como el secuestro, repuntaron. En todo 2012 hubo 12 secuestros en Michoacán. Entre enero y mayo de 2013 ocurrieron 16. El robo de autos, extorsiones y asaltos también subieron.
 
 
No se espera que pronto cese la violencia en la zona de tierra caliente, ni la costa de Michoacán. Por ello, ayer por la tarde, el gobernador interino se reunió “de manera urgente” con los diputados y líderes de los partidos políticos para darles a conocer la radiografía de la violencia en el estado.
 
 
Fue una reunión a puerta cerrada para explorar la construcción de un Pacto Social y Político por la Paz en Michoacán. Nadie en sus cabales puede oponerse a esa iniciativa, pero Jesús Reyna, el cuidador de la silla de Fausto Vallejo, está tan disminuido que se antoja difícil que logre convencerlos.
 
 
El problema político no es menos grave que el de la violencia. Se habla de ingobernabilidad en Michoacán y de desaparición de poderes. O sea, que se destituya a las autoridades actuales y se instalen unas nuevas. Legalmente es complicado, porque se requieren de ciertas condiciones que hoy no existen, pero el ambiente está turbio.
 
 
¿Por qué Fausto Vallejo no pide licencia para separarse del cargo, atender su salud y permitir que alguien más atienda el gobierno como se merecen los michoacanos?
 
No es tan fácil. Hay que recordar que el período por el que fue electo Fausto Vallejo va del 14 de febrero de 2012 al 30 de septiembre de 2015. Es decir, 3 años 7 meses y 16 días. Se diseñó así para empatar las elecciones estatales con las federales.
 
 
La constitución contempla que si hay ausencia permanente del gobernador en los primeros dos años de su gestión, el Congreso nombrará a un gobernador sustituto y convocará a elecciones. Eso ocurriría en caso de que Vallejo solicitara licencia para separarse de la gubernatura.
 
 
Pero hay algunos problemas: el PRI no tiene mayoría en el Congreso, no hay dinero suficiente en las arcas del gobierno para llevar acabo elecciones extraordinarias y el nuevo gobernador apenas estaría en el cargo alrededor de un año. ¡Un desbarajuste, pues!
 
 
Para desgracia de los michoacanos, hoy se encuentran atrapados entre la violencia de los narcos y la mezquindad de los políticos.
 
Hasta el lunes.