Opinión

Michael Ledeen, los hermanos Tsarnaev y el contacto en Chechenia


 
Ahora que empiezan a surgir las evidencias que demuestran que Tamerlan Tsarnaev, presunto autor del atentado en Boston del 15 de abril, se hallaba en las listas de sospechosos de terrorismo del espionaje norteamericano, vale la pena recordar que poderosos grupos en Estados Unidos simpatizan con la causa de los rebeldes chechenos, que inspiró la detonación de 2 bombas durante el maratón de la ciudad de Massachusetts.
 
Con Tamerlan Tsarnaev, quien habría recibido ayuda de su hermano menor Dzhojar para el ataque, ocurrió algo parecido a la trayectoria de varios de los aeropiratas suicidas del 11-S, incluyendo a su líder, Mohamed Atta; la inteligencia estadounidense los conocía y, de manera sorprendente, por decir lo menos, les permitió operar hasta el grado en que aprendieron a volar en academias de Florida, aprovechando -según la historia oficial- la confusión, la rivalidad y las fallas que plagaban a corporaciones tan importantes como la CIA y la FBI.
 
Esta semana, AP reveló que informes transmitidos por Rusia, que libra desde hace veinte años su propia 'guerra contra los radicales islámicos' en Chechenia y Dagestán, llevaron hace 18 meses al Centro Nacional de Contraterrorismo a sumar el nombre de Tamerlan Tsarnaev en su Base de Datos sobre Identidades Terroristas (TIDE), aunque un error al 'deletrearlo' evitó que la oficina de la FBI en cle diera seguimiento. Pese a lo anterior, Tsarnaev fue agregado a otra lista de observación, el Sistema de Comunicaciones del Tesoro (TECS), que utiliza el Departamento de Seguridad de la Patria (DHS) para rastrear las entradas y salidas de Estados Unidos.
 
El año pasado, cuando Tsarnaev partió a Rusia y visitó el territorio de sus ancestros en Chechenia, donde habría planeado el ataque al reunirse con un 'misterioso jeque', un nuevo error al deletrear su nombre por parte de la aerolínea que lo transportó impidió que se emitiera una alerta con el TECS. Pero el sistema funcionó correctamente al regreso de Tsarnaev a EU y la información se compartió con la sede de la FBI en Boston, que hizo caso omiso, ya que la misma agencia "había cerrado las pesquisas un año antes y no tenía razones para sospechar de sus viajes a Rusia".
 
Explicación
 
Más allá de estas explicaciones, que en todo caso hablarían de errores garrafales en el aparato de espionaje, que George W. Bush reestructuró después del martes negro al crear el mastodóntico DHS y un puesto de director de Inteligencia Nacional -hoy ocupado por James Clapper-, en EU se ha proporcionado apoyo, al menos político, a los separatistas chechenos, bajo la lógica de que su lucha socava a Moscú como sucedió en Afganistán, esta vez en la región caucásica, donde confluyen el Mar Caspio, Irán, Azerbaiyán y Georgia, entre otros puntos claves para los intereses estratégicos de Washington.
 
Sin embargo, la insurgencia chechena, que comenzó su levantamiento con un perfil nacionalista, se ha volcado a las filas yijadís en respuesta a la represión rusa. En 2004, luego del drama de la toma de rehenes en Beslan, Osetia del Norte (334 murieron, en su mayoría niños), The Guardian destacó el activismo del Comité Norteamericano por la Paz en Chechenia, formado por neoconservadores que alentaron las invasiones de Afganistán y de Irak, como Michael Ledeen, académico del Instituto de la Empresa Estadounidense (AEI); Richard Perle, asesor del Pentágono; Elliot Abrams, protagonista del escándalo Irán-Contras y Kenneth Adelman, exembajador en Naciones Unidas, quien pronosticó que el asalto a Bagdad sería "un pastelillo".
 
Para entender sus objetivos, es necesario repasar la carrera de Ledeen, exconsultor del Consejo de Seguridad Nacional, de la cancillería -en la etapa del halcón Alexander Haig- y del Pentágono, que ahora encabeza la Fundación para la Defensa de las Democracias en el AEI. 'Asesor de riesgos' del servicio SISMI de Italia, donde se habría relacionado con la logia masónica Propaganda Dos, también fue operador del Irán-Contras e impulsó los rumores sobre la adquisición irakí de uranio para una bomba atómica en Níger, empleados por Bush para justificar el ataque a Bagdad.
 
Uno de los blancos favoritos de Ledeen ha sido Irán, al que acusa de desarrollar armas nucleares y de ayudar a los rebeldes irakíes; si bien en los últimos años se opuso a un ataque sobre la República Islámica, han sido increíbles sus 'teorías' disparatadas respecto a la 'alianza' de Francia y Alemania para fomentar el extremismo islámico.
 
De todo el episodio surge un claro ganador, el presidente ruso, Vladimir Putin, quien así consolida sus argumentos de mano dura y que ayer, con la mira puesta en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, que organizará en Sochi, convocó a EU a 'luchar juntos contra el terrorismo'.