Opinión

Miami después de 'Irma'

 
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Miami

MIAMI. Desde la terraza de mi habitación en el hotel Iberostar Berkeley, edificios de hasta veinte pisos de peculiar estilo Art Decó que le dan identidad a esta ciudad de Florida inundan el panorama. La mayoría y los más grandes son todos blancos, algunos con toques beiges; la mitad vertical de uno es de un tímido amarillo, junto a otro rosa pálido al lado de uno azul pastel.

En la parte baja de cada uno de ellos destaca una franja de palmeras con la cresta alborotada que crecen sobre las anchas banquetas. Sin excepción, los inmuebles lucen limpísimos, como si los acabaran de pintar, no hay mácula ni rastros del tiempo.

Es difícil pensar que apenas hace poco más de un mes Miami vivió una situación de emergencia extrema ante los embates del huracán Irma, considerado el más grande en la historia del Océano Atlántico, que se enfiló hacia estas costas luego de devastar varias islas del Caribe, incluida Cuba, lo que llevó a las autoridades locales a ordenar la evacuación de grandes zonas de Florida, movilizando a más de cinco millones de personas.

Hoy, a unas cuantas semanas del paso del meteoro, Miami luce tan seductora como siempre, sin mayores huellas de los destrozos, al menos en sus barrios más turísticos. Porque, de acuerdo con lo que platican los residentes, en las áreas que no son tan visitadas, sí es posible encontrar inmuebles dañados y palmeras derribadas. Pero la mayoría comprende que es lógico que el gobierno se haya abocado a reparar primero las zonas más visitadas, ya que el turismo es una de sus principales fuentes de ingresos.

Sus números hablan de que el año pasado recibió a quince millones 724 mil turistas, de los cuales siete millones 624 mil llegaron del extranjero; el resto fueron domésticos. En total, registró un moderado incremento de 1.5 por ciento, con respecto a las llegadas de 2015, aunque el crecimiento de viajeros foráneos fue de un poco más: 1.6 por ciento.

Para fortuna de este destino, sus mejores meses suelen ser los tres primeros del año. En 2016, cada uno vivió aumentos de por lo menos 4.8 por ciento, más del triple de la media anual, por lo que septiembre es temporada baja y anticipan que el impacto de Irma no afectará mayormente sus estadísticas.

Esta ciudad, llena de hoteles, restaurantes, bares, centros nocturnos, tiendas, plazas comerciales, museos, galerías y una gran variedad de actividades lúdicas de todo nivel, se nutre con los 25 mil 500 millones de dólares que gastan los turistas, 62 por ciento del cual es aportado por los viajeros provenientes de otros países, que en promedio compran productos y servicios por 269 dólares cada día, para alcanzar una derrama de mil 622 dólares por estadía, que es de seis noches.

Y, aunque su incremento de turistas no es muy alto, mucho les ayuda que, entre 2015 y 2016, el gasto se elevó en 4.5 por ciento y el promedio de estancia creció 9.4 por ciento, lo cual habla de que cada vez hay más productos y diversión qué consumir.

Porque los números también muestran que Miami básicamente sigue siendo un destino para vacacionar, ya que 85 por ciento de sus visitantes viene a eso; en tanto que sólo el 6.6 por ciento llega por motivos de negocios o para participar en alguna convención, y el cinco por ciento son quienes bajan de los cruceros. El 3.6 por ciento arriba por motivos personales.

De sus diez principales mercados emisores, Canadá es el más importante, pero en 2016 sufrió una baja de cinco por ciento, pero no se compara con la caída de los turistas brasileños que, ocupando el tercer sitio, registró un desplome de 26 por ciento. De los demás, su cuarto mejor cliente: Argentina, fue el que más creció con un 14 por ciento.

A pesar de que muchos mexicanos son aficionados a adquirir aquí departamentos de lujo, como la líder de izquierda Alejandra Barrales, exsecretaria de Turismo de la Ciudad de México y actual dirigente del PRD, en realidad nuestro país no es tan significativo para Miami. En un ranking de 25 posiciones ocupa la número 16, con 149 mil turistas y un crecimiento de 6.3 por ciento el año pasado, aunque en el último lustro ha mantenido una tendencia ascendente ininterrumpida. Habrá que ver cómo cierra este 2017, bajo la influencia de un dólar más caro y el “efecto Trump”.

Por lo pronto, Miami está de pie y tan glamurosa y divertida como en sus mejores tiempos. 

Correo: garmenta@elfinanciero.com.mx

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