Opinión

Mi amigo Pedro; Uber, Waze y Whatsapp

 
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Conozco a Pedro (no es su nombre real) desde hace 36 años. Es muy listo y siempre me ha dado muy buenos consejos. Hace un mes, en una agradable sobremesa, se volvió a jactar de que no tenía teléfono celular.

Debo decir que personalmente no conozco a nadie que no tenga uno, desde mis sobrinos de nueve años hasta mi mamá de 90 años. Todas las personas que conozco poseen un smartphone.

Sin ser descortés, pero con ánimo de polemizar, me enfrasqué en una discusión animada (nunca agresiva o grosera) con él. Mi argumento final iba más o menos así: “Entiendo que no quieras que te molesten o interrumpan por teléfono —por cierto, podrías apagar el celular o no contestarlo y utilizarlo sólo cuando lo necesites—. Lo malo es que al no tener celular te estás negando la posibilidad de tener Uber, Waze y Whatsapp y, sinceramente, yo hoy no podría vivir sin estas tres aplicaciones”.

Y no es que siempre las haya tenido, lejos de eso, he vivido sin ellas más de 50 años, pero actualmente me son imprescindibles. ¿Cómo me movería en esta ciudad sin Uber? ¿Cómo llegaría a mi destino eligiendo la mejor ruta y sabiendo con una muy buena precisión el tiempo de mi recorrido (mismo si es mucho tiempo, prefiero saberlo) sin Waze?

¿Cómo me comunicaría rápida y eficientemente con mi familia si no tuviera Whatsapp?

Ya meditando un poco más con calma sobre ésta, mi realidad —y, estoy seguro, la de muchos de los habitantes de esta ciudad y país— me vienen a la mente dos conceptos importantes, desde el punto de vista empresarial.

1) No basta con las nuevas tecnologías. Una tecnología nueva (y disruptiva) ayuda a crear un nuevo modelo de negocio, pero como decíamos en las clases de álgebra: “es condición necesaria, pero no suficiente”. Para que Uber exista y funcione se necesita un buen número de poseedores de smartphones, con GPS y acceso a la red (ayuda que estos teléfonos móviles son cada vez más accesibles económicamente).

También se necesita un tráfico vehicular denso, un servicio de taxis no muy refinado y emprendedores capaces de desarrollar el algoritmo. Pero la tecnología no basta. Es el “Modelo de Negocio” bien pensado, bien enfocado y bien ejecutado el que explica el éxito. Steve Jobs en sus años en Pixar —el exitoso estudio de dibujos animados, pionero en producirlos mediante computadora, que ha ganado 16 premios Oscar, ocho Globos de oro y 11 Grammys— dijo: “La tecnología no hará de un mal argumento una buena película”. Esta frase parafraseada al mundo empresarial es: “La nueva tecnología no hará de un mal modelo de negocio una empresa exitosa”.

2) Innovar es igual a una mejor propuesta de valor. Yo tengo una necesidad: viajar en taxi. También tengo una forma de satisfacerla: llamar a un sitio de taxis, esperar, pagar lo que me digan o parar un taxi en la calle. Si encuentro uno, me la juego con el estado del vehículo y, sobre todo, pongo en riesgo mi seguridad. Cambio de escena: llega Uber y me ofrece una propuesta de valor que satisface mis necesidades de una manera más eficaz: un auto limpio, que llega relativamente rápido, donde sé quién es el conductor (y está preseleccionado) es más seguro y además, muchas veces más económico. Ahí está la innovación de Uber. En el corazón de toda innovación hay una propuesta de valor que ayuda a resolver problemas o satisfacer necesidades de una manera más eficaz.

Regreso a casa. Regreso, en este caluroso mes de junio, a “El Financiero” después de estar ausente durante dos años, (inicié esta columna en 2004). Me da muchísimo gusto estar de vuelta y agradezco mucho la invitación de “El Financiero” (a regresar) y los amables correos de mis lectores alentándome a hacerlo.

El autor es profesor del Área de Política de Empresa (Estrategia y Dirección) y Director de Programas In-company en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).