Opinión

¿Mi aguinaldo, para una pistola?

 
1
 

  

Jericho 941 f. (clasipar.paraguay.com)

Cuesta el equivalente a 11 mil pesos y hasta septiembre la tienda de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en la Avenida del Conscripto, cerca del Hipódromo, tenía 39 en existencia.

Se llama Jericho 941 f, calibre 9 milímetros y esta pistola la fabrica la empresa Israel Weapon Industries. Es un arma de gran calidad, a juicio de un militar experimentado al que consulté. Es exclusiva, un poco menos accesible en precio que las Glock de Estados Unidos o las italianas Pietro Beretta, que son más comunes. Es, digamos, una que puede usar quien paga más.

En cualquier caso estas tres marcas están volando en México.

Los mexicanos se están armando… en el mercado legal. Y eso, amén del debate que puede generar la compra de armas en este país cuyo uso deriva en tabú, produce un mercado rentable para las empresas involucradas en el sector.

Todavía no se acaba el año y México ya importó 11 mil pistolas, de acuerdo con la Secretaría de Economía. El año pasado importamos el equivalente a 82 por día, ritmo que mantenemos desde 2013.

¿Usted no las ve? ¿Qué cree que va adentro de esos automóviles color negro mate que acompañan generalmente a una Suburban que se abre paso con luces azul y rojo?

Las pistolas vienen principalmente de Italia, como las Beretta; de Estados Unidos, como las Glock; de Israel, como las Jericho; y de República Checa, de donde quizá llegaron, por ejemplo, las 29 Ceska Zbrojovka que tenía la Sedena ya en calidad de “joya” de casi 20 mil pesos, en sus aparadores.

Es difícil saber qué tanto negocio hacen estas compañías, pero justamente la fabricante de esta última reportaba sus finanzas hasta 2006.

Los datos que hizo públicos ese año revelaban que de sus ingresos anuales por 67 millones de dólares, 42 millones correspondieron a la utilidad bruta.

Es una ganancia de 62 por ciento que se acerca al 70 por ciento que genera una empresa tecnológica como Facebook o Google. Favor de guardar las proporciones.

El mundo tristemente se torna más peligroso y como confirmamos este mes, ya no hay país seguro. Esa parece ser una circunstancia que deriva en mayores oportunidades para las empresas que fabrican armas.

Datos más frescos provienen de Smith and Wesson, una empresa cuya pulverizada participación accionaria se la reparten administradores de fondos como Vanguard Group, BlackRock y Goldman Sachs. Si usted tiene cuentas con cualquiera de ellos, quizá de manera indirecta reciba utilidades de Smith and Wesson.

Vea el crecimiento de 75 por ciento que tuvo el precio de las acciones de esta compañía durante los últimos 12 meses. Sus ingresos cerrarán este año en más de 620 millones de dólares y tendrá una utilidad cercana a 230 millones. La Sedena no publicó en su inventario la disponibilidad de esta marca, pero sus datos nos acercan al negocio de la protección personal que en México nos llevará pronto a enfrentar tabúes.

¿Una pistola para Navidad?

Twitter: @ruiztorre

También te puede interesar:
¿Por qué hoy México importa tanto a Europa?
¿Para qué fragmentarán la CFE?
¿Se repondrá ICA? Tres ejemplos de otros grandes “villanos”