Opinión

México y su enemigo histórico

15 febrero 2017 5:0
 
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Hace algunos años en la residencia de un embajador europeo acreditado ante nuestro país, se mencionó la enemistad histórica entre diversos países del mundo, por ejemplo las dos Coreas; Francia – Alemania; Grecia – Turquía, entre otras. En la opinión de quien esto escribe, misma que expresé en dicho evento, el caso de México es muy paradigmático porque nuestro enemigo histórico es ahora nuestro gran aliado…pero ya no quiere serlo.

A diferencia de lo hecho por los países europeos, que fueron capaces de sobreponerse a guerras añejas entre ellos, que dejaron un sinnúmero de víctimas mortales en todo tipo de batallas, parece ser que México no logra establecer una relación de igualdad con quien fuera –y parece ser que lo será por lo menos en el futuro próximo- su enemigo histórico.

Aquel enemigo que ha vejado tantas veces lo nuestro y a los nuestros, que arrebató a este país más de la mitad de su territorio en una guerra que fue calificada por Abraham Lincoln como la más inmoral de todas –la de 1846 – 1848-; que provocó la independencia de Tejas para apropiárselo después; que quiso a toda costa quedarse con el itsmo de Tehuantepec e inició acciones de invasión que fueron repelidas por México –en un capítulo de dignidad, valentía y arrojo del gobierno de Porfirio Díaz- con los famosos cañones de Salina Cruz que impidió que nuestro territorio fuera desmembrado por los americanos como finalmente sí lo hicieron con Colombia para hacer su canal de Panamá.

Son muchos y muy dolorosos los episodios de nuestra historia en que nos hemos visto humillados y sobajados por quienes se dicen ser los “campeones de la libertad, de la democracia y de la igualdad”, pero que tiene entre sus pobladores a muchos, muchísimos racistas que vivían en el clóset y cuyo presidente actual los dejó salir a manifestar lo que verdaderamente creen.

Apenas hace unos días, el Primer Ministro de Canadá fue recibido –él sí- por el Presidente de Estados Unidos, de la primera potencia del mundo y a quién se le informó que la renegociación del TLCAN no les afectaría a ellos, que con ellos la relación es cuasi perfecta y que el problema es con México. En este tipo de situación se extraña el liderazgo de personajes como Díaz y Cárdenas, que históricamente hicieron frente en la medida de sus posibilidades y de su circunstancia histórica, a ese enemigo histórico. El fascismo que encarna Donald Trump no es compartido por la mayoría de la población de Estados Unidos, pero sí por los más estruendosos y recalcitrantes ultraderechistas que ven con buenos ojos las acciones que Trump está tomando y que habrán de afectar de manera importante los intereses de México y de los mexicanos.

Pero si hemos de ser autocríticos, tenemos que reconocer que Donald Trump no está haciendo nada que no haya anunciado en su campaña: su intención de renegociar o incluso cancelar el TLCAN, sus redadas contra migrantes con o sin antecedentes criminales; denotan que el concepto que una parte de la población tiene y seguirá teniendo a nuestro país y a nuestra gente: de segunda. Fuimos omisos en tomar medidas preventivas y ahí están las consecuencias. México no es Francia ni Estados Unidos es Alemania, países que después de grandes guerras, son ahora el eje de la unión de países más exitosa en la historia de la humanidad, que comparten valores en común y una visión de futuro compartida. Estados Unidos nunca verá a México en un plano de igualdad, y muchos menos ahora que su política es “America First”, aunque el ignorante de Trump no sepa la contribución que nuestro país hace al desarrollo del suyo.

Sería pertinente que alguien hiciera algo por mostrar de manera masiva las afectaciones que tendría Estados Unidos en una negociación abusiva con México; que hay estados que dependen de la exportaciones a México, millones de puestos de trabajo y una parte importante de la economía agrícola de dicho país. Lo malo es que seguimos a la espera de un guiño de buena voluntad de un mamarracho que miente sin recato, que inventa fraudes y fustiga a todos los que no piensan como él. Ese guiño nunca se dará, porque no es de su interés. Lo que le interesa, es que nos quede claro que no nos ve como iguales, sino como sus enemigos y sí, es lo que es… Estados Unidos, el enemigo histórico de México.

Twitter:@carlosjaviergon

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