Opinión

México va perdiendo
por goliza y el entrenador
no hace los cambios

 

Si hubiese un campeonato mundial en materia económica, México iría perdiendo por goliza los diferentes partidos que le tocara jugar. En la relación comercial con Asia, perderíamos un hipotético 12 a 0; en materia de incentivos fiscales a la inversión productiva, otra goliza 7 a 1; en combate al contrabando y la subvaluación, terrible derrota 10 a 0; y así sucesivamente en todos los temas que son indispensables para que el país pueda crecer y desarrollarse.

Esta analogía la utilizo para ilustrar que México no está haciendo las cosas que se requieren para generar los 1.2 millones de empleos anuales que son necesarios (pasar a octavos de final), tampoco para crecer en su PIB a una tasa sostenida de 5.0 por ciento anual (pasar a cuartos de final), y mucho menos para disminuir año con año los lacerantes niveles de pobreza extrema (pasar a semifinales), y desde luego para convertirnos en potencia económica mundial (llegar a la final).

Estamos cerca de que concluya junio, ya se nos fue la mitad del año, pasan los días y vemos que las autoridades del gobierno federal, tanto en la secretaría de Hacienda como en la de Economía, siguen sin hacer los cambios que se requieren para remediar nuestro pobre desempeño económico, de manera que se siguen sumando voces que sentencian que este será otro año perdido para México.

A la autoridad federal, al igual que a Miguel Mejía Barón en el Mundial de Estados Unidos de 1994, le gana la soberbia y no quiere hacer los cambios para el bien de México. La SHCP no ha querido escuchar los llamados que han hecho los dirigentes empresariales a nivel nacional para que se modifique la reforma fiscal, y tampoco ponen atención a los pequeños y microempresarios que apenas subsisten ante lo desastrosos que han sido los cambios en el Código Fiscal de la Federación y la coloquialmente conocida Ley Antilavado de Dinero. Los funcionarios federales tampoco han querido atender los urgentes llamados que han hecho múltiples sectores económicos para que se combata frontalmente la subvaluación de mercancías en las aduanas y a los contrabandistas, los cuales destruyen miles de empleos en aras de obtener una ganancia personal.

La autoridad federal no ha querido entender que el progreso de una nación depende de factores clave entre los que destacan contar con un marco jurídico sólido, y que se cuente con incentivos para que ocurran inversiones fuertes en capital humano y físico. Si en México contáramos con estos elementos no nos estarían goleando y, por el contrario, habríamos sentado las bases para que haya crecimientos año con año en la competitividad y la productividad. La evidencia empírica nos muestra cómo las naciones que ahora son desarrolladas y que están en vías de hacerlo, lograron sus avances gracias al orden legal y la inversión.

Aunado a todo lo anterior, es muy importante contar con una balanza comercial verdaderamente equilibrada. Si bien es cierto que en México en los primeros cuatro meses de 2014 tenemos un déficit moderado de apenas 804.8 millones de dólares (mdd), también es cierto que con el contenido asiático el déficit en el mismo periodo es de 32 mil 11.3 mdd. Si estas cifras no son lo suficientemente alarmantes, pues tenemos que en todo el año 2013 registramos un déficit en nuestra balanza comercial de mil 183.5 mdd, pero el déficit comercial con el continente asiático sumó 100 mil 937.3 mdd.

La situación comercial de México se ve aún más complicada cuando entendemos que en los cuatro primeros meses de este año 38.8 por ciento del valor de nuestras exportaciones lo conforman petróleo y automóviles, por lo que si no fuera por estos dos bienes nuestra relación comercial con el resto del mundo sería terrible. Pero a la autoridad no le gusta ver estos números, a ellos les gusta ver la economía con petróleo y con automotriz para de esa forma disfrazar todas las carencias que sufren los demás sectores.

Los diagnósticos sobre la economía de México y las causas por las que no crece ya han sido realizados, pero los cambios que se requieren para favorecer a la micro, pequeña y mediana empresas (Mipymes) no se dieron ni en los gobiernos del PAN, ni ahora que ha regresado el PRI. Esto es producto de un énfasis en la macroeconomía y falta de atención a la microeconomía. El gobierno federal parece que piensa que con una industria automotriz pujante es suficiente para que el sector manufacturero tenga buenos números en su conjunto. Piensa que con que le vaya bien a las grandes cadenas comerciales es suficiente para decir que el comercio anda bien. Cree que con apoyar a las grandes empresas habrá un encadenamiento productivo en el que se podrán beneficiar las pequeñas y medianas empresas, pero no se da cuenta de que su apertura comercial consistente en regalar el mercado nacional a los extranjeros, a cambio de nada, destruyó muchas de las cadenas productivas del país.

México está cosechando ahora muchos de los errores en materia económica que se sembraron en los dos anteriores sexenios, pero también es cierto que la actual administración se ha equivocado en apostarle únicamente a las reformas estructurales y no tener una política industrial en favor de todos los sectores manufactureros; cometió el error de haber implementado la peor reforma fiscal posible para la economía nacional, la cual ha aumentado la recaudación fiscal obteniendo más recursos de los mismos de siempre y destruyendo los incentivos a la inversión; se equivocaron al haber prometido tanto y no haber cumplido, ya que se destruyó la confianza del consumidor, la cual no deja de caer en términos anualizados desde octubre del año pasado; cometieron el error de haber querido atesorar el presupuesto nacional frenando el gasto público, y han cometido muchos errores más.

El problema no es cometer tantos errores en la conducción de la política económica nacional, sino el cerrarse y no escuchar los llamados que se han hecho desde el sector privado para que las cosas se modifiquen en aras de reactivar el crecimiento nacional.

Faltan menos de 380 días para las próximas elecciones federales y la actividad económica sigue deprimida, ya que el escaso crecimiento se da en el nivel de las grandes empresas, como el sector automotor, mientras que la mayoría de las ramas productivas registran caídas. Y esto no es algo que simplemente yo crea, sino que lo evidencia las estadísticas del Inegi:

En el periodo del primer cuatrimestre de 2013 al mismo cuatrimestre de 2014 el valor total de los productos elaborados por la industria manufacturera creció 5.8 por ciento en términos nominales, lo que indica un aumento ligeramente superior a 2.0 por ciento en términos reales. Sin embargo, cabe señalar que este desempeño se debe a los buenos números de sólo ocho subsectores de actividad:

-Fabricación de equipo de computación, comunicación, medición y de otros equipos, componentes y accesorios electrónicos: 16.7 por ciento
-Fabricación de equipo de transporte: 14.1 por ciento
-Industria química: 10.0 por ciento
-Fabricación de productos metálicos: 7.4 por ciento
-Fabricación de prendas de vestir: 7.1 por ciento
-Industria del plástico y del hule: 6.4 por ciento
-Industrias metálicas básicas: 5.5 por ciento
-Fabricación de productos a base de minerales no metálicos: 3.9 por ciento

El resto de las actividades manufactureras del país está cayendo y se están perdiendo miles de empleos.

En 1994 en el partido de México contra Bulgaria sucedió que Mejía Barón no quiso hacer los cambios y meter a Hugo Sánchez cuando la afición imploraba el ajuste. Ahora esperemos que el gobierno federal sí haga los ajustes y comience levantando de la banca a las Mipymes para que las ponga a jugar en beneficio de México. Si se les diera apoyo, estas empresas sacarán al país de su estancamiento. Desde esta columna hemos dicho una y otra vez lo que desde la óptica empresarial requieren las Mipymes, ojalá y se nos escuche, ya que de lo contrario lo seguiremos diciendo.

El autor es director general GAEAP.

Correo: alejandro@gaeap.com

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