Opinión

México, un emergente diferente

México es un país emergente, pero observa un sinnúmero de diferencias con respecto a otros emergentes. Consecuencia de ello, es la manera en que puede actuar su banco central. En este sentido, este viernes el Banco de México publicará las minutas de su última reunión de política monetaria, en la que dejó la tasa de referencia en 3.5 por ciento, como era ampliamente esperado. Cabe señalar que los participantes de los mercados financieros ponen mucha atención en “el tono” del comunicado que acompaña la decisión, así como al tono preponderante que se percibe en las discusiones que se reflejan en las minutas. Sobre todo para “leer entre líneas” y poder pronosticar cuándo podría el banco central subir o bajar la tasa de interés de referencia.

En mi opinión, el tono de dicho comunicado fue neutral, sobre todo debido a la delicada combinación entre comentarios de corte hawkish (más preocupados por la inflación) y dovish (más preocupados por el crecimiento económico). Por un lado, la Junta de Gobierno lanzó advertencias hawkish en caso de que aparezcan efectos “de segundo orden” sobre la inflación (e.g. que aumenten precios de bienes o servicios no relacionados con la reforma fiscal, más de lo que crecieron en promedio en los últimos años) o se deterioren las expectativas de inflación. Por el otro lado, los comentarios dovish estuvieron fundamentados principalmente en la brecha del producto (i.e. en pocas palabras es la “resta” entre el crecimiento del PIB observado y el PIB potencial), que el Banco de México pronostica que se mantendrá en terreno negativo durante todo este año (i.e. que se crecerá por debajo del potencial).

No obstante lo anterior, considero que el mensaje más importante que la Junta de Gobierno quiso enviar en el comunicado y que creo que reafirmará en las minutas, es que nuestro instituto central pretende mantener separadas las políticas cambiaria y monetaria, un aspecto muy relevante para distinguir a México entre los demás emergentes.

En este contexto, como ya lo que he expresado en este mismo espacio en el pasado, creo que México está en una posición muy diferente respecto a otros mercados emergentes que se encuentran actualmente en problemas, por lo que la autoridad monetaria mexicana no tendrá por qué actuar en estos momentos como lo han hecho Turquía, India y Sudáfrica, por ejemplo, que recientemente llevaron a cabo aumentos importantes en sus tasas de referencia para defender su moneda, que estaba sufriendo una depreciación significativa.

Considero que la separación de las políticas cambiaria y monetaria que sutilmente señaló la Junta de Gobierno de Banxico en el comunicado no sólo se fundamenta en el hecho de que la política monetaria está exclusivamente en manos de Banxico, mientras que la política cambiaria depende de la Comisión de Cambios –formada por miembros de nuestro instituto central y de la Secretaria de Hacienda-, sino por la redacción utilizada en el comunicado. En este contexto, cabe destacar dos cuestiones: (1) Los miembros de la Junta de Gobierno no ataron la política monetaria a la relación que guarda el peso mexicano con las condiciones monetarias relativas respecto al mundo en general, ni siquiera con las condiciones en otros mercados emergentes, sino solamente a las condiciones monetarias relativas con EU; y (2) las advertencias hawkish mencionadas se relacionan con los efectos de la dinámica del tipo de cambio sobre la inflación o las expectativas de inflación. En nuestra opinión, esto es una clara señal de que Banxico sólo piensa actuar en respuesta a las acciones del Fed -en particular, alzas en la tasa de Fondos Federales-, o si hay un traspaso de la dinámica de tipo de cambio a la inflación o hacia las expectativas de inflación de mediano y largo plazo.

¿Qué sigue? En los últimos cuatro años he observado que cada vez que no existe un consenso en el pronóstico de política monetaria por parte de los analistas, la mayoría tienden a proyectar un alza en la tasa de referencia en los próximos doce a quince meses. Por mi parte, en los equipos de análisis que he tenido el privilegio de dirigir, no hemos hecho esto porque reconocemos que la economía global continúa presentando una recuperación frágil y el desempeño institucional de México ha sido mejor que el de otras economías emergentes en términos de reformas estructurales y estabilidad macroeconómica.

Por lo anterior y dado que no observo presiones inflacionarias del lado de la demanda, y el traspaso del tipo de cambio a la inflación se ha reducido significativamente en los últimos años, pronostico que el Banco de México no modificará el nivel de tasa de interés de referencia por un largo periodo de tiempo. Sin embargo, estaré atento a cinco aspectos: (1) Acciones del Fed; (2) expectativas de inflación de mediano y largo plazo en México; (3) dinámica de los salarios contractuales y promedio de cotización del IMSS; (4) comportamiento de los precios de las mercancías no alimenticias, particularmente para evaluar impactos del movimiento del tipo de cambio peso-dólar, y (5) la actividad económica de nuestro país con respecto a su potencial (o “brecha del producto”).