Opinión

México, transitando
en un túnel

 
1
 

 

Enrique Peña Nieto

Nos encontramos transitando en un túnel cuya salida sin duda no es el 2018, así como tampoco lo es la renuncia del presidente ni mucho menos es cejar en el intento, 'tirar la toalla'.

Preocupa, sin duda la institución presidencial, ésta ha venido disminuyendo desde la alternancia. Y añadiría, lejos de una estrategia de ir cerrando frentes, se siguen abriendo sin muestras de sensibilidad ni de voluntad para enviar un mensaje de cambio, de control y de conocimiento de la realidad en la que el humor social debilita aún más la débil institución presidencial.

El discurso institucional continúa siendo de incomprensión de la ciudadanía, ¿por qué ni intelectuales, ni clase media, ni clase empresarial, ni jóvenes en las redes sociales, ni la iglesia, ni los maestros, en fin, nadie “comprende” las decisiones presidenciales?

El discurso presidencial además sigue apelando a las reformas estructurales de los cuales seguimos esperando resultados, sigue defendiendo el incremento de la deuda pública que llega al 45 por ciento del monto total del Producto Interno Bruto, sigue justificando el incremento en la gasolina y la luz, y no vemos claro que se vaya a actuar de manera seria y sin distingos contra la corrupción y la impunidad, y el staff (salvo notables excepciones) y los amigos del señor presidente lejos de coadyuvar, dañan.

Este día a día nos sumerge dentro del túnel a mexicanos de lo que llaman de los “muchos Méxicos” con un sentimiento de indignación, de desaliento, de tristeza, de desesperanza y también de enojo, y además ante un escenario de confrontación social provocada desde la institución presidencial con una iniciativa que enfrenta a la sociedad con un choque cultural por la legalización de matrimonios entre homosexuales.

Y la respuesta es que la popularidad no es importante, que hay respaldo social y de legitimidad ni hablemos y de vinculación con la institución presidencial mejor hacerlo a modo como en el informe de gobierno con millennials de la burocracia.

El corruptómetro hace lo suyo, y la irritación y el enojo crecen. Urge reflexión pero lo que debemos ver es acción y de manera expedita.

No veremos la salida del túnel sin políticas públicas decisivas que permitan recomponer el tejido social. El espacio para pensar estratégicamente es aquí y es ahora, el rol que México y su institución presidencial juegan internacionalmente limita a nuestra economía y también por qué no decirlo, nuestra imagen.

Palabras como continuidad, reformas estructurales no han permitido después de dos años recuperar el consenso para contar con una base social.

Urge responsabilidad y valentía, México como nunca ve debilitarse instituciones que si bien se acotaron, resulta ser indispensable su fortaleza para generar la estabilidad necesaria para nuestra democracia.

Repensar pues la forma presidencial, es no con la salida fácil del túnel por el parlamentarismo, en un Congreso sin legitimidad y con la confianza ciudadana hacia sus integrantes en el suelo, pero sí es urgente repensar la nueva arquitectura político-institucional que permita entender la nueva sociedad mexicana y dar respuestas en el corto y mediano plazos a tantos y graves problemas que hoy nos aquejan y hacen pensar que no hay salidas del túnel.

Twitter: @SamuelAguilarS

También te puede interesar:
TPP: lo local y la secrecía
Lo que viene
Presidencialismo en transición