Opinión

México, tan cerca y tan lejos

Bueno, ayer al medio día se esfumó la ilusión. ¡Parecía que ahora sí, estuvimos tan, pero tan cerca! No importa si fue penal o no; no importa si el árbitro era bueno o malo; no importa si al final el holandés Arjen Robben aceptó que se tiró un ‘clavado’ para fingir el penal. Lo importante es que perdimos y nos eliminaron.

Hicimos un buen papel en Brasil, sí, ¿y? Creo que poco podemos reprocharle a los 23 jugadores, a Miguel Herrera, su cuerpo técnico y a los directivos de la Selección. México fue un digno rival, nos sorprendieron a muchos, demostraron mística, determinación, coraje, valentía. Creo que a partir de este Mundial se verá a la Selección Nacional de una manera distinta en todo el mundo.

No se trata de hacer drama, ni tirarnos a la fatalidad, pero el fútbol es tan importante en la medida en que influye en el ánimo de millones de personas. Esta tarde de domingo regreso de Estados Unidos a México y por donde voy escucho comentarios sobre la eliminación de México: en el restaurante, en las tiendas, en el mostrador de la aerolínea. Hasta los agentes de la TSA (Transportation Security Administration) hablan de eso.

Un buen amigo, traicionado por los tequilas, me llamó por teléfono para preguntarme: Dime la verdad, ¿por qué estamos tan jodidos?, ¿por qué el gobierno y todo está tan jodido en México? Es un hombre inteligente, educado, preparado, optimista, que conoce el mundo. Entendí por qué el fútbol es el deporte más popular del mundo.

Al mismo tiempo, fue inevitable hacer un parangón entre el resultado de México en el Mundial Brasil 2014 y lo que estamos viviendo en la política y la economía nacionales. Varias generaciones de mexicanos llevamos la vida entera esperando un panorama distinto, de mayores oportunidades y esperanzas.

Muchos de nosotros no conocemos más que las crisis recurrentes o la mediocridad económica, en el mejor de los casos. La corrupción e impunidad como constantes. La casi nula distribución de la riqueza y la regla fatal de quien nace indígena, pobre y mujer en México esta condenado -o condenada- a la miseria.

Hoy estamos en medio de decisiones trascendentales, que marcarán el destino del país y de las próximas generaciones. Espero que no nos pase lo que en Brasil, donde estuvimos tan cerca y nos quedamos tan lejos.

Por cierto...

Muchas gracias a quienes me enviaron felicitaciones por el primer aniversario de esta columna. Ha sido un ejercicio interesante y enriquecedor.

Un abrazo a todos.

Hasta el miércoles.