Opinión

México, tan cerca de Estados Unidos

05 octubre 2016 5:0
 
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Trump

En el pasado debate presidencial en Estados Unidos, salió a relucir México. En los primero minutos fue mencionado como un ladrón de empleos y una fuente de inseguridad. Lo hizo el candidato que nos ha insultado hasta el cansancio, hasta la saciedad y que a cambio, vino a platicar con el Presidente de México para parecer presidenciable. Un fascista en la Casa Blanca, apoyado por Los Pinos. Parece ser que Donald Trump salió muy mal librado del debate, casi todas las encuestas en Estados Unidos que se publican en el portal Realclear Politics demuestran que Hillary Clinton saca una ventaja al neo yorkino que va del uno al veinticinco por ciento dependiendo de quién la publique. Llama la atención la encuesta del Los Angeles Time que pone por encima a Trump para la elección general por casi cuatro puntos.

Los mexicanos conocemos bien lo que las encuestas valen, en nuestras elecciones recientes de 2012 y 2015 los encuestadores fueron poco acertados en sus proyecciones –intencional o inintencionalmente, vaya usted a saber- lo que generó dudas sobre los resultados de los procesos electorales y su limpieza. Así que no puede el país confiarse en que el efecto post debate en Estados Unidos favorezca a la candidata a la que –seguramente- México le importa un pepino, pero que por lo menos no ha atacado a nuestro país. Después de la torpeza de recibir a Donald Trump en Los Pinos, pasó de todo: el peso se devaluó, Trump se fortaleció, hubo cambios en el gabinete presidencial, Peña tuvo que pedir perdón a Obama por su “error”, etc. Lo que nos deja ver es que , a querer o no el destino de México no está precisamente en México. A partir del viraje que hizo nuestro país hacia las políticas de libre mercado a partir del año 1982, paradójicamente nos hemos convertido en una nación con una economía despetrolizada –salvo las finanzas públicas- para dar paso a un país dependiente en su casi totalidad de la economía de Estados Unidos.

Se estima que el 80% de las exportaciones mexicanas van a dar al país del Norte, mientras que el otro 20% se reparte entre 46 países con los que tenemos tratados de libre comercio y con los demás con quienes no tenemos acuerdos en la materia. La dependencia de México hacia Estados Unidos es alarmante, pero comprensible. Tenemos una frontera de más de 3,000 kms que tiene de todo: Turismo, tráfico de lo que sea, comercio, familias en ambos lados de la frontera, etc. Y sin embargo, queda claro que la llegada al poder en Estados Unidos de un loco racista y xenófobo, afectaría de manera fundamental a nuestro país. Es cierto que afectaría a todo el mundo, pero no de la misma manera. Canadá no se vería tan afectado como México, por ser una economía más diversificada y con un mercado interno sólido. Independientemente de quien gane las elecciones en Estados Unidos, debemos de reconocer que nuestra vulnerabilidad como país ha quedado exhibida ante los embates demagogos de un político extranjero, por lo que sería sensato preguntarnos cómo salir de esta dependencia. Es verdad que nuestro país ha buscado diversificar su comercio con otros países, pero hasta ahora se ha hecho sin éxito; además, nuestro mercado interno se encuentra muy debilitado por una crisis económica crónica que hace que un porcentaje muy importante de la población mexicana no tenga capacidad adquisitiva.

Durante muchos episodios de nuestra historia, México ha tenido en Estados Unidos a su enemigo histórico, siendo el país que sin duda tiene la mayor capacidad de daño hacia el nuestro. Sería deseable que México volviera la mirada hacia otras latitudes y, sobre todo, hacia el fortalecimiento de su mercado interno para que una elección en el extranjero no tuviera efectos tan devastadores en nuestra endeudada economía. Tal vez tendríamos que ser más agresivos en Europa, Asia –India y China- , Brasil, Rusia y más eficientes en nuestras políticas públicas de desarrollo interno para tener un mercado propio y ser un poco más independientes. El problema es que todos esos procesos llevan muchos años, pero tienen que comenzarse algún día como una política de Estado. De lo contrario, lo habremos de lamentar, tal vez en noviembre, o tal vez dentro de 4 años.

Twitter:@carlosjaviergon

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