Opinión

México también es buenas noticias

Cada día que me levanto lo primero que hago es encender el televisor para después iniciar mi rutina de ejercicio durante aproximadamente 40 minutos; posteriormente y antes de salir de casa rumbo a la oficina, desayuno algo de café y un poco de fruta acompañado del periódico, el cual hojeo de manera rápida pero no menos atenta a los encabezados. Al dirigirme a mi oficina voy escuchando los noticiarios.

No se trata de esconder o maquillar información, claro que no. Lo anterior sería en detrimento de lo que como sociedad y gobierno hemos alcanzado en términos de democracia. Tampoco se trata de mentir o simular. Es cierto, las condiciones en nuestro país son complicadas y requiere del esfuerzo de cada uno de nosotros, mismo que no podemos escatimar por nuestro propio bien, el de nuestros seres queridos y, en general, de todos.

Lo que tampoco puede ser es que nosotros mismos aceptemos como una realidad generalizada o absoluta algo que no lo es. Me refiero a que si los medios de comunicación masivos han privilegiado las notas rojas o inclusive amarillistas, no es lo único que pasa en nuestro país.

En México también hay noticias buenas que dar; hay sucesos que son positivos para nuestra sociedad como en las artes, los deportes o en los mundos de la ciencia y académico. Hay jóvenes que se preparan lo mejor posible para brindarse un mejor futuro y crear una mejor sociedad; también mujeres y hombres que día con día se esfuerzan para hacer mejor las cosas para ellos mismos, en sus hogares y en sus empleos; los hay quienes como funcionarios públicos son ejemplo por su entrega, dedicación, responsabilidad, honradez y vocación al servicio de la ciudadanía. En México somos más los buenos que los malos, somos más los que al vernos al espejo sentimos respeto y dignidad por lo que está enfrente.

Esas noticias también forman parte de lo cotidiano y son las que debemos exigir que de igual forma se nos hagan saber. Todos somos responsables de lo que acontezca en nuestra sociedad y los medios de comunicación juegan un papel muy relevante en la percepción que tengamos de la realidad como transmisores de información. Si únicamente nos alimentan los sentidos con odio, violencia o desgracias, por supuesto que haremos de ello un contexto general en nuestro país, lo cual sería injusto e inconveniente para todos.

Ante el interés de seguir consolidando nuestra democracia, es necesario seguir reflexionando sobre los asuntos del gobierno, de la sociedad y en general de la llamada cultura de la legalidad; también es conveniente hacerlo sobre la gobernabilidad de nuestro Estado, sobre sus carencias y fallas pero también reconocer sus aciertos y logros para tener un camino claro para concretar aquello que nos falta por hacer.

No todo es malo en nuestro país y estoy seguro de que es más lo positivo que lo negativo. Hablar de ingobernabilidad es hacer eco de una falsedad, pues hasta el día de hoy seguimos contando con leyes que rigen nuestro actuar, instituciones que dan marco al ejercicio del poder político de nuestros gobernantes y, también, de ciudadanos que respetamos y creemos en todo lo anterior.

¿Qué pasaría si también nos informaran las buenas noticias? ¿Qué percepción tendríamos de la realidad? Estoy seguro que en México son más las noticias buenas que las malas; somos más las personas buenas que las malas. ¿Usted qué cree?

Twitter: @FSchutte