Opinión

México sin GPS

 
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PRI INE. (Édgar López)

Para Liliana Mercenario.

Uno. No que extrañe inconsolable la opinión periodística, luces y sombras, de un Daniel Cosío Villegas, un Gastón García Cantú.

El primero, para mí, a raíz de mi traslado a la ciudad de México en 1959, leyenda viva; mensajero de la Generación de I915 constructora de instituciones nacionales.

El segundo, a partir de los 80 del pasado siglo, amigo cercano; mensajero, a su vez, del cardenismo original (y autor de la contraportada de mi novela sobre un Golpe de Estado, que empolla el artículo 29 constitucional; artículo reformado sin hacer ruido durante el lópezportillismo).

Pero la “desnorteada” nacional es de tal hondura, sus ramificaciones tantas, que embota las plumas críticas al uso. Sensación de Noria o, para ponerme culto, de Sísifo. Vueltas y vueltas sobre lo mismo.

Excepción hecha de éste mi periódico, ya no leo ni las secciones editoriales ni las columnas (a quienes si extraño un buen, lo confieso, es a Carlos Denegri y a Luis Spota). Por el contrario, como en los tiempos de la prensa de oposición al porfiriato, me ciño a la caricatura política. No toda, por supuesto: los garbanzos de a libra.

Esto como primera instrucción que me receto a mí mismo para aguantar vara.

Dos. Asimismo me ciño a la información radiofónica. Excepción hecha, desde luego, de tal o cual almibarado o tal o cual cascarrabias derechoso; y de quienes, por la mañana fungen de meros lectores de noticias, locutores pues, pero por la noche visten la casaca de Montesquieu, el suéter de Marcuse o el saco de tres botones de Bobbio.

Y no dejo de advertir que la XEW, estación por lustros sandia, se ha colocado a la izquierda del cuadrante y hasta le da por hacerle al suplemento literario (aunque con tal efecto que no me asomaría a ninguno de los libros recomendados). Efecto PRISA.

Tres. Por cierto, en la medida que España, años de vacas flacas, le cierra los espacios a figuras de la tercera edad que ya dieron de sí, pienso en Sabina, Serrat y Savater, no los endilgan. Ya no se diga el provecto Rafael (cuyo debut atestiguara en El Patio de nostálgica memoria). Y ya vienen Ana Belén y su cónyuge.

Aunque, verdad es, aquí también gastamos blanquecinos bigotes. Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo; y, últimamente, prematuramente, Luis Miguel. Pero no los exportamos a la Península Ibérica.

Cuatro. Rumbo errático, decía. Por ejemplo, la ofensa que se está propinando al IQ del auditorio con la “spotización” idiota de los partidos políticos. Ese despliegue, a nuestra costa, de basura electrónica en pos de 1,200 cargos de elección popular (botín punto de partida: personal, infraestructura, vales, asesores, celulares, sauna y peluquería).

Admiro y respeto al talentoso Lorenzo Córdova, como admiré y respeté a sus talentosos padres. Pero ni el INE, que no acaba de dejar de ser IFE, escapa a la plaga sin insecticida.

Y si la teve, de por si adormecedora, medio distrae la atención con actores y actrices de los comerciales políticos, en la radio la estulta palabrería nos la tenemos que soplar al raíz.

¿Un ejemplo, entre muchos?

La felpa que le acomodan a una joven objetora de conciencia, como se supone debe ser la juventud, un padre, una madre y un hermano que más parecen empleados del INE que célula social la Portales. Pobre hija, queda como tarada o delincuente cívica.

Me extraña que no salte el escrúpulo feminista. Que tampoco salta con la joven “Esmeralda” que, bravucona, sin ton ni son, espeta, voz en cuello, que ser madre soltera “es partirse la madre”. Genial ocurrencia que, supongo, sale del mismo magín creativo al que debemos, para gloria de la publicidad, “A güevo”.

Cinco. Diez suman, sí los partidos por votar. “Votas y te vas”, diría Fox, quien en su reino de dos cabezas condujo un programa radiofónico en el que Vicente hablaba de Fox con Vicente. Como programa de baja comicidad, si podía, no me lo perdía. Los sábados.

Bien.

Diez partidos, incluido el que, para sobresalto de los que nos dedicamos a las humanidades, se llama ¡Partido Humanista! Cuando debió llamarse de Superación Personal o Donde las Dan las Toman. Y ya entrados en gastos, ¿por qué no Partido Científico si todo se vale?

Diez. Diez. ¡Dioses¡

Me detengo en los tres “históricos”.

¿Así que el PRI se desvive por hacernos felices, así como así, con padres que lloran no más de acordarse el día que el hijo se les recibió ¡de abogado!, de abuelas que le quieren arrebatar los nietos a sus hijos? ¿Así que al PRI, que todavía era PNR, le debemos el Seguro Social? ¿Y los trabajadores, no todos de la CTM? ¿Y los empresarios, lo más seguro panistas?

“¿A poco no?”, declama el PAN. Ya escuché: “¿A poco sí, así?”. O “¿De a cuánto”?

¿Y cómo se compadece la cacareada Condición Moderna del PRD, con la salvaje noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala?

País sin GPS.

Ni norte. Ni sur. Ni este. Ni oeste.

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