Opinión

México, secuestrado por los rijosos

Los acontecimientos violentos de las últimas semanas sólo han confirmado la sensación que vivimos los mexicanos desde hace tiempo: sólo la manifestación violenta logra sus objetivos, llama la atención y garantiza impunidad.

Hoy, los ciudadanos estamos hartos de ver cómo se vulneran nuestros derechos, se afecta nuestra vida diaria. ¿Cómo podemos enseñar a los niños el respeto a la autoridad si ella misma permite que le falten al respeto impunemente? ¿Cómo explicarle a las nuevas generaciones que las leyes se aplican para todos por igual y sirven para vivir en una sociedad civilizada, si permitimos que quienes violentan, agreden y violan la ley se salgan siempre con la suya?

Es una vergüenza ver un día a ‘maestros’ encapuchados, armados, lanzando bombas molotov, bloqueando calles, carreteras, aeropuertos, tomando plazas públicas, boicoteando la actividad comercial, suspendiendo clases por semanas o meses, y al otro día ‘educando’ a nuestros hijos en las aulas como si nada hubiera pasado.

Es muy lamentable y peligroso ver a ‘estudiantes’ embozados, peleando con la Policía, saqueando comercios, secuestrando autobuses, robando la carga de camiones repartidores, tomando carreteras y casetas de peaje, armados con piedras, palos, tubos y bombas molotov, en lugar de estar estudiando y forjando su futuro en las aulas.

Es paradójico ver que los sistemas de inteligencia del gobierno saben quiénes son los violentos, sus nombres y apellidos, sus apodos, su origen, su historial delictivo y académico, dónde viven. También se sabe a qué grupos pertenecen, dónde se reúnen, su modus operandi, sus virtudes y sus puntos débiles, y el gobierno simple y sencillamente no hace nada por aplicar la ley. El gobierno tiene miedo. Teme que la aplicación de la ley sea interpretada, con razón y sin ella, como una represión similar a la del 68. ¿Hasta cuándo?

A raíz de la violencia posterior a las manifestaciones del pasado jueves en el Zócalo, y la cancelación por primera vez en la historia del desfile conmemorativo del 20 de noviembre, las voces condenando la violencia se han multiplicado en el país. Desde el presidente de la República, los ministros de la Suprema Corte, gobernadores, líderes de partidos políticos, legisladores, académicos, empresarios... han condenado la violencia que aprovechan las protestas para tener pretexto de atacar. ¿Esa condena a la violencia pasará de las palabras a los hechos? Hoy, no lo sabemos. Lo cierto es que mucha gente está molesta e indignada por todo lo que ocurre en el país.

Insisto, ¿hasta cuándo?

Por cierto...

Hay apuestas en los pasillos de la sede nacional del PRD por la posible salida de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano de sus filas. Fiel a su costumbre, Cárdenas no lo niega, ni lo confirma, sino todo lo contrario.

Twitter: @Cachoperiodista