Opinión

México, protagonista de la integración latinoamericana

Juan Pablo Pampillo Baliño

Coordinador del Centro de Desarrollo Jurídico de la Universidad Anáhuac.

Dentro del II Informe de Gobierno, se destaca en el ámbito de #MéxicoGlobal la mayor participación de nuestro país como ‘actor’ de la integración latinoamericana. Y es verdad que el presidente Peña Nieto, el canciller Meade y la subsecretaria Rubio han hecho un importante esfuerzo, después de años de larga e inexplicable ausencia. Sin embargo, México no tiene vocación de actor regional, sino de “protagonista”.

Por su sola ubicación geopolítica, México es la bisagra de nuestro continente y el puente natural con Europa a través del Atlántico y con Asia a través del Pacífico. Gracias al TLCAN somos parte de Norteamérica desde hace 20 años; desde hace más de 60 años participamos en todos los foros hemisféricos de cooperación, así como en mecanismos de integración subregionales; tenemos TLC’s celebrados con la mayoría de la región, con la Unión Europea y con algunos Estados asiáticos; y este año presidimos la Alianza del Pacífico. Sin embargo, seguimos siendo actores, no protagonistas.

Nuestra balanza comercial depende excesivamente de Estados Unidos, que a pesar de ser nuestros “socios”, no nos dan ese trato en múltiples temas como la migración. Nuestros TLC’s se encuentran frecuentemente desaprovechados, cuando no se traslapan entre sí. Pero sobre todo, nuestra participación en organismos regionales no se ha traducido aún en un liderazgo capaz de marcar un rumbo a seguir.

Gracias a la visión y liderazgo de Alemania y Francia, en apenas 60 años pudo construirse la Unión Europea, que más allá de la actual crisis financiera, hoy coordina las posiciones internacionales de 28 Estados, constituye la mayor economía del mundo y ha elevado significativamente la calidad de vida de sus habitantes en términos de ingreso per cápita y de beneficios tangibles a partir de políticas sociales comunes.

Por su parte, América Latina podría convertirse en la tercera economía mundial, el primer productor de alimentos y una de las regiones con mayor potencial en materia energética del planeta. Sólo necesitaría del liderazgo de México para promover tres acciones concretas: a) una integración multinivel, articulando foros y organismos a efectos de evitar duplicidades e ineficiencias, configurando una sola institucionalidad supranacional; b) una indispensable alianza política y comercial con Brasil, el otro protagonista de nuestra subregión, sin cuyo apoyo resultaría imposible vincular a Sudamérica; y c) la definición de pisos económicos (sociales de mercado), políticos (democracias consolidadas) y jurídicos (estado de derecho) que permitieran, como en Europa, homologar criterios y valores necesarios para una integración profunda y duradera. Ojalá que así fuera.


juanpablo.pampillo@anahuac.mx