Opinión

México-EU: reconciliación 1986-1988

Fundada sobre el conflicto histórico del siglo XIX y la pérdida de la mitad del territorio mexicano, la relación de México con los Estados Unidos comenzó un nuevo ciclo de integración no sólo económica sino cultural y sobre todo educativa en 1986.

Como parte de la designación adelantada de Carlos Salinas como candidato a la presidencia, Ronald Reagan y Miguel de la Madrid alentaron en septiembre de 1986 la creación de una Comisión sobre el Futuro de las Relaciones México-EU, cuya conclusión en noviembre de 1988 fue muy clara: preparar el cambio de enfoque cultural e histórico entre ambos países con miras al tratado comercial que había comenzado con el ingreso de México al GATT.

Lo interesante de la Comisión fueron dos cosas: de un lado, su propuesta de reescritura de los libros de texto gratuito de México para modificar la percepción crítica sobre los EU; y de otro, la participación en la parte mexicana de dos importantes intelectuales: el historiador Héctor Aguilar Camín y el novelista antigringo Carlos Fuentes, autor de célebres textos contra los EU, pero en ese entonces pidiendo cambiar el enfoque negativo mexicano sobre su vecino.

El informe de la Comisión, la víspera de la toma de posesión de Salinas como presidente y un año antes del inicio de las negociaciones secretas con Washington para el tratado comercial, se publicó en libro en el Fondo de Cultura Económica pero no tuvo la suficiente lectura política como para entender que Reagan y De la Madrid-Salinas ya habían decidido la integración a los EU.

El informe tenía propuestas audaces: “a ambos les convenía modificar el estilo de su discurso”. Los EU tienen “que aprender a trabajar con más prudencia y sutileza con México” y México, “sin romper con su tradicional política exterior y sus intereses nacionales, debe comprender la naturaleza global del papel que desempeñan los EU” en el mundo.

En el fondo, la propuesta de esa Comisión fue la de cambiar los principios por el pragmatismo. Por eso los estadounidenses --Henry Cisneros, Robert McNamara y el académico Peter Smith, entre otros-- y los mexicanos --bajo la coordinación de Rosario Green, entonces en El Colegio de México-- aceptaron que “los estereotipos culturales” e históricos empañaban la vecindad. De ahí las propuestas para modificar los enfoques culturales bilaterales para fomentar la integración y darle la vuelta a la página al conflicto histórico de mediados del siglo XIX.

La Comisión preparó la llegada al poder de Salinas y la integración comercial del tratado, pero pasando antes por una modificación de la relación histórica, cultural y de percepciones. La presencia de Fuentes en el grupo fue una coartada importante para desinflar el nacionalismo histórico, toda vez que el escritor avaló las propuestas para enfocar más positivamente a los EU, a pesar de sus escritos apasionadamente antiamericanos y de haber sido vetado para ingresar a territorio estadounidense por referencias comunistas.

En veinticinco años cambió el enfoque mexicano respecto de los EU, la integración archivó el conflicto histórico del siglo XIX y el perfil de Barack Obama como el primer presidente afroamericano contribuyó a ver a los EU con otros ojos, a pesar de que la estrategia imperial del vecino sigue siendo la misma de siempre, como lo prueba la presencia militar de Washington en el Medio Oriente.

El informe de la Comisión preparó el tratado de comercio libre y la integración de México a las necesidades de expansión comercial de los EU. Obama no viene más que a refrendar el modelo de integración con mayores beneficios a los EU porque México sigue posponiendo un plan de desarrollo que no lo subordine a Washington sino que ponga las relaciones al tú a tú.