Opinión

México ¿en la mira de los inversionistas?

 
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Bandera de México (Cuartoscuro)

Desde la crisis del tequila, iniciada en diciembre de 1994, en México se han realizado muchos esfuerzos para fortalecer todos los fundamentales macroeconómicos. Uno de ellos fue darle autonomía a nuestro Banco Central y poner al frente a reconocidos economistas que han ayudado a que la conducción de la política monetaria sea la adecuada y no obedezca a intereses políticos coyunturales, sino a una visión de país de largo plazo.

Otro tema que ha dado gran fortaleza a nuestra economía es el profundo cambio regulatorio que se implementó para asegurar que nuestro sistema financiero no volviera a colapsar como lo hizo en 1995.

La tarea fue hecha con mucha conciencia y profesionalismo, prueba de ello es que durante la crisis internacional de 2009, los bancos de prácticamente todo el mundo tuvieron que ser rescatados por sus respectivos gobiernos, mientras los bancos mexicanos se mantuvieron sólidos; con altos índices de capital y bajos niveles de cartera vencida.

Se vivieron transiciones políticas en la Presidencia de la República, pero sin importar el partido que representara el presidente, se mantuvo una conducción ordenada en las finanzas públicas que permitió preservar la estabilidad macroeconómica y obtener y mantener el grado de inversión otorgado por las calificadoras a la deuda mexicana.

Con ello se ha reducido significativamente el costo de los pasivos del gobierno y se han abierto las puertas a los grandes capitales que están limitados a participar en países con grado de inversión.

Después de casi 20 años de conflictos entre los partidos políticos que no permitían sacar adelante las reformas estructurales que nuestro país necesitaba, hace tres años logramos abrir sectores estratégicos para hacer más atractivo nuestro país a la inversión.

Hoy tenemos al sector energético y al de telecomunicaciones, listos para recibir todo el dinero que necesitan para ser de primer mundo.

La reforma financiera, mejora las reglas de competencia, beneficiando a los usuarios de servicios de la banca, otorga más solidez al sistema y garantiza mayor flujo de dinero hacia actividades productivas.

¿La tarea está completa? Definitivamente no. Todo el esfuerzo por presentar un México moderno, abierto al libre mercado, con estabilidad macroeconómica y con instituciones sólidas, se ve afectado por la falta de Estado de derecho.

Son varias semanas en las que los bloqueos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), han afectado la economía generando la quiebra de empresas, dejando a familias enteras sin trabajo y afectando la imagen de nuestro país.

Cuando un inversionista está analizando sus opciones para tomar una decisión de inversión, son muchos los factores a considerar: mano de obra, costo de insumos, cercanía con su mercado objetivo, condiciones fiscales, rentabilidad esperada, etcétera.

En todos estos factores México es la decisión inteligente, pero tenemos que dejar de boicotearnos a nosotros mismos. Lo que ha pasado en las últimas semanas, pone en duda el Estado de derecho, las garantías para la continuidad en los negocios y rompe con todo lo que hemos hecho bien para mostrar a nuestro país.

Por eso es urgente terminar con los bloqueos de inmediato, permitirle a las empresas de todos los tamaños restablecer sus operaciones y sobre todo, dejar claro que en este país se cumple la Ley y se respetan los derechos de todos los ciudadanos e inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.

¡Solucionemos esta relevante situación para seguir proyectando el México que todos queremos y para que desde fuera se vean más claros que oscuros en el horizonte!

El autor es presidente del Consejo Directivo Nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

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