Opinión

México en Alemania

 

Esta sibarita y viajera columna la escribo mientras observo el Lago de Ginebra desde Evian, Francia, uno de mis lugares favoritos. Me estoy tomando un par de días de descanso muy necesario antes de asistir como miembro del jurado que calificará más de seis mil vinos en la próxima edición del concurso Mundus Vini, que se llevará a cabo la semana entrante en la pequeña y encantadora ciudad de Neustadt en el suroeste de Alemania.

Tengo el honor de haber sido convocado como parte de esta importante contienda enológica por novena ocasión consecutiva y haciendo cuentas es muy satisfactorio participar por trigésima cuarta ocasión en un concurso internacional de vino.

El objetivo de los concursos de vino como Mundus Vini es que mediante el reconocimiento obtenido a través de una medalla de plata, oro o gran oro, los productores cuenten con un reconocimiento internacional de prestigio en el momento de comercializar sus caldos en los mercados internacionales.

Infortunadamente solo bodegas mexicanas tan grandes como Casa Madero o L.A. Cetto, son las que con frecuencia envían sus vinos a esta gran contienda internacional. Me ha tocado la suerte en numerosas ocasiones evaluar vinos mexicanos –desconociendo su origen al momento de la cata-, que casi siempre obtienen alguna presea. Espero que este año la participación de nuestro país sea mayor en este concurso. En mis redes sociales estaremos transmitiendo en tiempo real los pormenores.

Al concluir Mundus Vini viajaré a Berlín, donde tendré también el grandísimo honor de impartir una cata el 1 de septiembre en la sede diplomática de nuestra Embajada. El nombre de este taller sensorial es: México, cuna del vino en América.

Las bodegas que tuvieron la gentileza de apoyarme y cuyos vinos serán degustados por el mercado alemán son: Casa Madero con sus Chenin Blanc y Casa Grande Shiraz, Monte Xanic con Chenin Colombard, Bodegas de Santo Tomás representada con Único, Viña de Liceaga con su estupendo Merlot Gran Reserva y Las Nubes con Nebbiolo. Todos ellos dignos representantes de la enología mexicana que, estoy seguro, cautivarán al mercado teutón.

Esta será la primera cata que imparta fuera de México, lo que implica una gran responsabilidad para compartir y platicar sobre los vinos de mi país ante uno de los tres principales mercados importadores de vino en el mundo. En la próxima columna así como en mis diferentes redes sociales compartiré detalles, anécdotas y cualquier asunto de interés durante mi periplo en Alemania, donde en agosto y septiembre México está presente.

Dedico sentidamente esta columna con mucho cariño a quien fue su padrino porque me sugirió el nombre con el que desde hace casi diez años escribo en EL FINANCIERO. Gracias querido Venustiano Guerra por tu tiempo, paciencia, enseñanza, y por compartir conmigo en incontables e imborrables momentos alrededor de una copa de vino.

Hasta siempre querido Veni. ¡Lehaim!


Twitter: @Rene_Renteria

Página web: www.renerenteria.com.mx