Opinión

México, convivir con
el crimen

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Cártel Jalisco Nueva Generación. (Tomada de Twitter)

I.- Hace dos décadas, allá en Jalisco, un periodista y un funcionario policiaco compartieron mesa en un desayuno oficial. El colega aprovechó para plantear un tema personal: oiga, creo que al condominio donde vivo se mudaron unos narcos, tienen movimientos extraños a deshoras, le dijo. Sin levantar la vista de sus chilaquiles, el funcionario respondió: tú y yo vamos a hacer de cuenta que no me dijiste lo que me acabas de decir y seguiremos desayunando como si nada.

II.- En el sexenio pasado, un día recibieron una llamada de un importante empresario. Solicitaba un apoyo muy especial. Quería que unas patrullas de la Policía Federal lo acompañaran a una zona minera donde tenía intereses, región que todo mundo sabía era dominio de un grupo criminal. ¿Buscaba protección por si acaso? No, en realidad iba a negociar con los delincuentes, con quienes ya tenía acuerdos. Sobra decir, porque es noticia sabida, qué fue de esa región con el paso de los meses.

III.- El martes 7 de abril, en una historia casi de película, en una mina ubicada en Mocorito, Sinaloa, unos delincuentes vaciaron una bóveda con oro por un valor de 8.5 millones de dólares. La concesionaria de la mina, llamada El Gallo, es la canadiense McEwen Mining. ¿Cómo pudo darse un atraco así? Cómplices internos habrían ayudado a burlar aduanas de seguridad. ¿Y quién habría planeado el gran robo? Ni idea, pues la empresa, ahora sabemos, nunca había tenido problema para operar en uno de los corazones del narcotráfico en México.

Al respecto habló el presidente de la minera, Rob McEwen, quien dio una entrevista a una televisora de su país, a la Business News Network: “McEwen Mining mantiene una ‘buena relación’ con los cárteles que operan en Sinaloa, aunque tiene que pedirles permiso para explorar zonas, dijo Rob McEwen, director de la compañía canadiense”, según reportó Reforma el viernes. Y agregó: “Los cárteles están activos ahí. Generalmente tenemos una buena relación con ellos. Si queremos ir a explorar a algún lado, les preguntamos, y te dicen: ‘No, pero regresen en un par de semanas y terminamos lo que estamos haciendo’”. Explicó que en esas zonas los narcos pueden estar transportando drogas o
cosechándolas.

Usted y yo no queremos unas jornadas como las que seguramente tuvieron los representantes de la minera, quienes seguro recibieron llamadas de parte del gobierno mexicano preguntando si se habían vuelto locos de franqueza o qué demonios. El caso es que (adivinaron) la empresa salió con que el director de la compañía había sido malinterpretado. Ajá.

IV.- En Jalisco, en unas cuantas semanas el llamado Cártel Nueva Generación atentó en plena zona metropolitana en contra de un jefe policiaco estatal, mató a un director de nivel municipal (el de Zacoalco de Torres), y en las cercanías de Puerto Vallarta emboscó a policías estatales, con saldo de 15 muertos y varios heridos. Si la gravedad de esos eventos no alcanza para encender todas las alertas, habría que subrayar que los atentados han sido en puntos geográficos tan distantes que es claro que los criminales controlan todo el estado, el tercero en importancia del país. Pero ¿qué ocurrió cuando el presidente Peña Nieto dijo en noviembre que Jalisco era un foco rojo en seguridad? En aquella entidad, y en otras partes de México, mucha gente se hizo la sorprendida.

Cuatro estampas de un país que convive con el crimen y luego se hace el desentendido. Y un apunte final: el policía que prefirió los chilaquiles a la información fue ejecutado meses después de aquel desayuno.

Twitter: @SalCamarena

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