Opinión

México, capital del “de a cómo no"

 
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Corrupción. (definicion.de)

No se puede.

Son más, muchas más las veces que escuchamos el término NO que el SÍ. Las más de las veces la corrupción entra con el NO como anticipo.

Me lo dicen tres personas vinculadas al ámbito empresarial, aunque decenas, cuando no centenares de empresas innovadoras lo saben, lo conocen y lo lamentan.

Adriana E, empresaria, promotora relevante del ecosistema emprendedor mexicano, con sus ahorros consiguió hacerse de una licencia para certificar habilidades en paquetería de software.

Es una opción que primero evalúa la posición del emprendedor ante paquetería de software, lo capacita para que desarrolle sus habilidades y luego de valorarlo y de aprobar, lo certifica. La certificación, internacional, tiene importante valor curricular.

Esta empresaria desea aplicar a una de las convocatorias del Inadem y ha ido a ofrecer el servicio, gratuito a emprendedores, en escuelas privadas inicialmente. Ni para la institución educativa ni para el emprendedor el proceso de valoración, la capacitación y la certificación, tiene costo alguno.

Lleva varias instituciones visitadas. En una de ellas se le pidieron 200 mil pesos para quien toma la decisión más lo correspondiente a la institución educativa.

En el mejor de los casos esta emprendedora obtendría, por poco menos de 100 emprendedores certificados, 350 mil pesos. Le piden 200 mil 'de moche' más unos 100 mil para la institución. O sea que la emprendedora pagará, en términos reales, por colocar la capacitación en materia tecnológica.

Raúl Milton Vargas
, segundo caso, es un empresario que piensa distinto. Ha desarrollado una metodología innovadora que toma en el centro al cliente y a los ejecutivos de la empresa alrededor de éste en un organigrama atómico.

He de decirle que este mexicano ha trabajado con las grandes empresas de automóviles, alemanas, estadounidense, incluso en procesos de reingeniería con la PGR en otro momento pasado.

Raúl ha llevado su metodología hacia el deporte del fútbol por la pasión que le merece ese deporte.

Recién compró un equipo de 'fut' que nombro Politécnico (registrado por cierto para descontón al IPN) que inició en tercera división pero que ahora habrá de inaugurar en segunda división profesional.

Intentó que fuera en un estadio ubicado en la Ciudad de México donde fincara su sede pero de todos los participantes en el fútbol capitalino, los de primera y segunda, todos le negaron la posibilidad y le exigen que, cuando tenga un estadio, deba de estar a no menos de 50 kilómetros de los estadios de sus adversarios o potenciales adversarios.

Finalmente habrá de jugar en el Estadio de Oaxtepec dentro de las instalaciones del IMSS, en el conocido como complejo PAO.

Pues resulta que ese estadio está a 49 kilometros del estadio de Zacatepec y estuvo a punto de ser rechazado por ese kilómetro faltante en distancia.

En todos lados le sugerían 'moche' para agilizar decisiones y trámites pero como nunca accedió ni pareció tener interés en arreglar las cosas 'por la vía rápida' las cosas se complicaron demasiado y seguro seguirán complicándose.

Héctor Ortiz, director general de Rennueva, tercer caso, es un emprendedor que en pocas semanas inaugurará en territorio de la Delegación Cuauhtémoc en la CDMX el primer centro de reciclaje de unicel del país en una demarcación territorial de un 'municipio'con una tecnología desarrollada por él y sus socios a partir de una investigación en la facultad de Ingeniería y apoyo del Conacyt-CIATEQ (Centro de Tecnología Avanzada) en Querétaro.

Es un parte aguas del que escribiremos detalles el siguiente lunes.

Daremos detalles de lo avanzado de su tecnología y de lo que significa su desarrollo tecnológico en un país que importa la materia prima para elaborar productos de unicel desde China porque México no es autosuficiente en este poliestireno.

Pues en el camino Héctor coleccionó “NOs” a granel. No le creían, le pidieron dinero incluso para hacer pruebas de que servía su tecnología.

Hubo quien mostró mucho interés pero cuando se enteró que la tecnología había sido desarrollada por un joven mexicano desistió de su disposición a conocerla o a prestar algún tipo de apoyo.

Lo más grave es que hubo personas que intentaron incluso extorsionarlo antes de que se comprobara que su invento era efectivo. Ya no se trataba de dar dinero para que las cosas, de funcionar, prosperaran, sino de dar dinero incluso antes de comprobar que la tecnología hacía lo que decía Héctor que era capaz de hacer.

¿Qué nos pasa?, diría el clásico.

Hemos permitido que la corrupción carcoma las estructuras que deben ser las más sólidas en favor de un México que crece y que es capaz de distribuir la riqueza de manera equitativa. Una pena, una desgracia.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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