Opinión

México asfixiado

 
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Puebla. (Reuters/ Cuartoscuro)

Llevado al primer plano de la atención mediática por los hechos violentos de la semana pasada en Palmarito Tochapan, Puebla, el tema del robo de combustibles, ha puesto de manifiesto la real dimensión del problema, como una actividad criminal tan perniciosa y relevante como el narcotráfico.

Puestos en la lógica del crimen organizado, el lucrativo negocio de los combustibles, hasta ahora tratado como un problema menor, se suma al contexto de la criminalidad como una vertiente más de la actividad de las bandas organizadas, una unidad de negocio paralela al tráfico de drogas, el secuestro, la extorsión, el lavado de dinero o la trata de personas, misma que no sería posible, ni tan rentable, sin la complicidad o negligencia de alguna autoridad, dado el conocimiento técnico requerido para la vulneración de los ductos, la logística de almacenamiento y distribución hasta los puntos de venta para la comercialización del producto robado y, desde luego, un consumidor final.

La corrupción y la connivencia siguen siendo el motor que alienta la inseguridad en un país que, recurrentemente, se sacude con episodios de violencia, por el avance incontenible e innegable, de los grupos criminales cada vez más inmunes a la acción (reacción) del Estado, cuya influencia y control de vastas zonas geográficas les provee, incluso, cobertura social, en una espiral ascendente que asimila el delito como natural de la cultura y la vida cotidiana de la comunidad.

Los principios y valores que en teoría deben regir la convivencia social, paulatinamente se han ido asfixiando, infectando no sólo el entramado social, sino la estructura y la confianza institucional que debe dar certeza y solidez al intercambio colectivo en ambientes de seguridad y armonía.

De poco sirve endurecer las penas cuando las leyes no se cumplen o perseguir a los delincuentes a balazos si, paralelamente, no se limpia y se ordena la casa, practicando, por dolorosa que resulte, una cirugía mayor.

Correo:grhhuizar@gmail.com

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