Opinión

México ante el mundo:
la vergüenza

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AP

Es unánime la cobertura que los principales medios del mundo otorgan a México a partir de la fuga del Chapo Guzmán: corrupción, colusión, complicidad, impunidad. La inexistencia clara de un Estado de derecho, respetuoso de las leyes, en efectivo ejercicio de una justicia que se antoja lejana, dispareja, desigual y marginal.

Los principales diarios del mundo, el Financial Times, The Washington Post, The New York times, The Wall Street Journal fueron inclementes al señalar las incapacidades del gobierno mexicano, de las autoridades penitenciarias, de la evidente complicidad de diferentes escalas de responsabilidad en propiciar las condiciones para la fuga del criminal más buscado de México. Aprehendido en el pasado, fugado en 2001 de Jalisco, reaprehendido en 2014 y una vez más, penosamente fugado de una estructura que, supuestamente, se vanagloria de “alta seguridad”.

Hay más preguntas que respuestas sobre el operativo, la construcción del túnel, los puntos ciegos de las más de 700 cámaras de seguridad, la cantidad de camiones desplazados con dos mil 460 toneladas de tierra –según cálculos de constructores y desarrolladores especializados– el predio en supuesta obra negra a kilómetro y medio del penal y tantas más.

¿Y el brazalete?, ¿y el concreto de las celdas en la prisión?, ¿y la necesaria realización de cálculos precisos y especializados a ambos lados de la boca del túnel para su correspondencia?, ¿y la inocultable posesión de los planos arquitectónicos por parte de los cómplices del Chapo? Alguien ayudó, alguien protegió, encubrió, facilitó que todo esto fuera posible.

No conocemos el tiempo preciso en que desapareció y se dio la alerta, es decir, el período real que tuvo el prisionero para escaparse porque permitiría hacer cálculos aproximados del tiempo disponible para su traslado y en consecuencia, su probable destino. Pero no lo sabemos porque si lo informaran, reconocerían la realidad completa en torno a los cómplices.

Frente al mundo, México enfrenta en estas semanas la espectacular Ronda Uno que señala la reforma energética, es decir, la primera apertura real a los campos petrolíferos mexicanos a la explotación, la perforación y extracción de crudo. Mala tarde para México. Una vez más -como en el mexican moment-. a punto de alcanzar un lugar estelar, aunque sea efímero en el escenario internacional, se ve ensombrecido por un escándalo vergonzoso que cubre de lodo y de mugre a las autoridades y al gobierno. Peor aún, existen las declaraciones del presidente Peña Nieto hace meses en torno al “sería imperdonable que esto volviera a suceder”, en referencia a una nueva fuga del Chapo.

Existen tuits de los hijos del Chapo –Archibaldo y Joaquín- de febrero y de marzo que señalaban “el general ya viene de regreso”, es decir, había señales de un nuevo intento de fuga o pretensión de escape. ¿Y la inteligencia?, ¿y la seguridad nacional?, ¿y la pregunta diaria al secretario de si tenía bien vigilado al Chapo?

Justo cuando México ha logrado –sin proponérselo– una extendida campaña de solidaridad internacional en torno a las insultantes declaraciones del palurdo Donald Trump, justo cuando crecía una imagen de un México que pretendía, a pesar de los tropiezos, levantarse hacia una etapa de crecimiento y productividad, sucede un descalabro que nos exhibe brutalmente frente al mundo.

Una vez más, un viaje internacional del presidente Peña Nieto, una importante visita de Estado a Francia que marca el relanzamiento de las relaciones entre ambos países, después de las lamentables distancias y desdenes como resultado del capítulo Florence Cassez. En este marco, en este contexto, hay un golpe descomunal al gobierno del presidente, a su gabinete y a las autoridades responsables.

La confianza que con tanto esfuerzo un país como el nuestro aspira a construir en el mundo para captar inversión, turismo, capacidad crediticia, tránsito de empresarios y emprendedores, se ve duramente dañada con un escape cinematográfico como este. Vergonzoso.

Twitter: @LKourchenko

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