Opinión

México, a la defensiva

 
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Canadá y EU TLCAN (Shutterstock)

El martes pasado terminó la cuarta ronda de negociaciones del TLCAN, con diversos calificativos: ríspida, con fricciones, decepcionante, sin avances, etcétera. Ello aumentó las expectativas de que no se alcancen consensos y de que Estados Unidos (EU) 'repudie' el acuerdo comercial, desde el 50/50 de probabilidades que declararon exnegociadores y hoy asesores del equipo mexicano hasta 20/80 en contra de diversos analistas. A ello abonó que continuaron las declaraciones de representantes empresariales, aquí y en Washington, sobre la posibilidad 'inminente' de que se rompieran las negociaciones y la presencia de líderes de organizaciones empresariales estadounidenses en México, para reunirse con sus contrapartes mexicanas y funcionarios para “defender con todo”, legal y políticamente, el Tratado en ese país. El único que mostró cierto optimismo reciente fue el secretario Meade en el foro organizado por EL FINANCIERO e Interacciones esta semana, al señalar que “es cosa de que el tiempo se acabe para que nos pongamos de acuerdo…es natural que se generen tensiones y especulación de cómo habrá de terminar, pero el mejor resultado es que tengamos un Tratado de Libre Comercio modernizado…”. Sin duda, optimista el secretario.

La realidad es que desde que la oficina del Representante Comercial de EU presentó sus objetivos para la renegociación, ésta se anticipaba con un elevado grado de complejidad, en buena medida por las trampas implícitas en sus planteamientos, como se señaló en estas páginas (Objetivos de EUA en el TLCAN: Las trampas, del 20 de julio). A ello se han sumado los arrebatos de Trump para amenazar de manera continua con u salida y las propuestas disparatadas e inaceptables que se han filtrado, presumiblemente de manera deliberada, por parte del equipo estadounidense como el aumento del contenido regional y nacional en la industria automotriz, el aumento de aranceles en textiles, la estacionalidad para el comercio de bienes agropecuarios, la vigencia quinquenal del tratado y la desaparición del mecanismo de solución de controversias, entre otras. Podrán ser locuras, pero hay propuestas concretas.

Del lado canadiense, hasta donde se sabe, sólo planteamientos generales en torno a temas laborales (mejorar los salarios en los tres países como declaró el primer ministro Justin Trudeau en su visita a México) y ambientales, para los que se desconocen los objetivos específicos. Eso sí, en línea con Trump para mantener su acuerdo bilateral si el trilateral revienta. No sorprende que, en defensa de sus intereses, los canadienses la jueguen con los estadounidenses.

La posición de México tampoco ha sido particularmente propositiva, que se sepa o se haya filtrado. En el documento que se remitió al Senado antes del inicio de las negociaciones (julio) se expusieron aspectos muy generales: la importancia del Tratado; las razones para negociar; las consecuencias de no hacerlo, tales como el aumento de aranceles, la reducción de la inversión y su impacto en el crecimiento que ahora parecen minimizarse, los beneficios y ventajas en la facilitación del comercio, normas sanitarias, integración de mercados laborales, propiedad intelectual, Pymes, transparencia y anticorrupción, economía digital e inclusión del sector energético. Sólo un listado de temas, más que beneficios, sin detallar qué se busca en cada caso y mucho menos propuestas concretas.

Tal vez ello forma parte de la estrategia de negociación pero, ante la falta de información, da la impresión de que México está a la defensiva, rebatiendo en público los planteamientos de EU pero sin ofrecer elementos específicos o alternativos, aún ante propuestas que no hacen sentido. En ese contexto salió a relucir el cinismo del representante comercial de ese país al señalar entre el dolor y la decepción que “…a veces no aceptan criterios que ya habíamos aceptado en el pasado”. A ver cómo se llega a la quinta ronda en noviembre, si es que antes Trump no amanece con una ocurrencia. 

* El autor es socio de GEA Grupo de Economistas y Asociados.

Correo: mruizfunes@gmail.com

Twitter: @ruizfunes

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