Opinión

Mexicanos,
van a comprarnos

No hay modo de convencernos de que podemos ganar.

La semana pasada, en un Mundial que nadie vio, el equipo mexicano pasó a una segunda ronda al vencer a los representantes de un par de naciones.

En esa segunda ronda, México enfrentó a Estados Unidos en basquetbol. Sin tener certeza de lo que ocurriría, todos los comentaristas deportivos anticiparon una derrota inminente que se concretó al final.

Si el Chicharito va al Madrid, la plática de cantina tiene un ingrediente obligado: sí, pero a la banca.

La semana pasada, justo durante su Segundo Informe de Gobierno, cuando el presidente hacía un resumen de la significativa aprobación de 11 reformas estructurales obtenidas en tiempo récord por los mexicanos, el Foro Económico Mundial divulgó una sentencia:

México bajó este año seis peldaños en el Índice de Competitividad Global, con lo que se ubicó en la posición 61 entre 144 países.

¿Fueron los suizos los que nos pusieron ahí? No, el Foro reparte cuestionarios entre mexicanos y son ellos quienes califican a su país, como en cada nación. Brasil, con una economía muy cerrada que enfrenta una recesión económica, está mejor calificado en ese ranking.

Álvaro Rodríguez Arregui, el socio fundador del fondo Ignia tiene una hipótesis: los extranjeros están más emocionados con México y van a comprar todo lo que puedan.

JPMorgan, el mayor banco estadounidense, puso a las empresas del índice de Precios y Cotizaciones en overweight. Vamos, sugiere a sus clientes comprar lo que puedan ahora.

 La institución encabezada en México por Eduardo Cepeda tiene listo un equipo de 50 personas en su área de banca privada para atender a mexicanos con fortunas viejas, pero también nuevas, superiores a cinco millones de dólares.

Su expectativa es que muchos venderán sus restaurantes, sus pequeños hoteles, a extranjeros que vienen en busca del crecimiento nacional que sí deben traer las reformas. Muchos connacionales formarán un family office y pedirán a alguien que administre su capital. Ahí estará JPMorgan.

¿No habrán mexicanos que aprovechen lo que deben traer las reformas? 

Para fortuna de ellos, sí. Álvaro Fernández prepara a Alfa para explotar gas y petróleo. Rogelio Montemayor, el hijo del exdirector de Pemex ya produce hidrocarburos en Texas y reúne a coahuilenses para aprovechar una bonanza petrolera mexicana.

Gustavo Tomé, joven inversionista inmobiliario, trasladó a México una fábrica para producir celdas fotovoltáicas. 

En otras áreas, Alejandro Ramírez, quien lejos de vender, compra cines en Sudamérica e India. O José Antonio Fernández Carbajal, quien con los OXXO de Femsa podría cambiar la forma de vender en tiendas en México y en el mundo.

Curiosamente de él todos hablan de que vendió a extranjeros la cervecería Cuauhtémoc Moctezuma. Pocos dicen que es dueño de 20 por ciento de la gigante Heineken.

No hay modo de convencernos de que podemos ganar.

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EVIDENTE:
Hoteles petroleros

En la Terminal 2. Los Hoteles City Express, como potencial sede de quien aproveche la renta petrolera. Las oportunidades de la reforma energética también son aprovechadas por quienes ofrecen tours por las zonas productoras de hidrocarburos.