Opinión

Son mexicanos los mejores bebés de silicón del mundo

 
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Universo Pyme.

Una Pyme mexicana consiguió el pasado fin de semana el galardón como la mejor productora de bebés de silicón (bebés hiperrealistas) en el mundo.

La distinción quedó en las manos de una doctora de profesión, pediatra de especialidad y escultora por decisión, Alejandra de Zúñiga, mexicana quien comparte su vocación profesional con su hobby que ya le ha representado ser la mejor productora de bebés en la escultura hiperrealista.

Es menester mencionar que el segundo sitio fue también para una mexicana, Lorena Navarro, mejor conocida en el mundo del arte como Lorraine Yophi, quien es escultora, hija de otra escultora y casada con un joven talento de la escultura mexicana.

El evento se desarrolló en Estados Unidos y es conocido como Rose International Doll Show en Layton Salt Lake Utah. Se llevó a cabo de 20 al 23 de este mes y los reconocimientos del jurado fueron dados a conocer el pasado día 23.

Las categorías a las que se presentaron artistas y empresas de 15 países distintos fueron: bebés de vinil, bebés en silicón y animales bebé. Las mexicanas ganadoras del primero y segundo lugares superaron a alemanas, inglesas, australianas, españolas, norteamericanas, canadienses y sudafricanas, entre las principales.

Universo Pyme escribió del talento de esta doctora pediatra en la columna publicada el 13 de enero del presente año. Un resumen de esa historia se agrega por si usted no tuvo acceso a ella:

Pyme mexicana exporta bebés es un encabezado que invita al escándalo. Habría que agregarle el término 'hiperrealistas' luego de la palabra bebés para ser un poco más preciso.

Una doctora, Alejandra de Zúñiga, pediatra de especialidad, muy talentosa artista plástica, pintora y maravillosa escultora, produce bebés hiperrealistas.

Hay en el mundo si acaso 20 personas que son capaces de obtener estas piezas artísticas de la talla de las que obtiene esta mexicana.

Conocedores del movimiento internacional que produce estas piezas artísticas afirman al columnista que la doctora Alejandra de Zúñiga será, sin lugar a dudas, una de las tres con mejores productos, bebés que se venden fundamentalmente a extranjeros luego de sofisticados contratos de confidencialidad y con la prohibición de no presentar las piezas en público o comparar el resultado final (la pieza de arte con las fotografías que sirvieron como base para la escultura inicial).

Por ello un bebé como los de la doctora De Zúñiga tarda entre cuatro y seis meses para ser terminado.

Tan sólo el implante de cabello, proceso que exige el injerto uno a uno de los cabellos, tarda cerca de dos meses.

Para el caso de los cabellos, la escultora los tiene que importar de varias naciones, entre ellas Canadá, y se trata de cabellos muy finos tanto de llama como de oveja. La doctora De Zúñiga también los ha traído de España.

Los plásticos que se usan para la producción de los bebés son los utilizados para producir prótesis humanas. Se les llama elastómeros de tercera generación.

Son productos hipoalergénicos grado médico, sumamente sofisticados y confiables para la salud, pero también, y sobre todo, caros, muy caros. Ya eran caros para cuando el peso comenzó a devaluarse con esto de la crisis internacional.

En casi tres años la doctora ya ha producido alrededor de 12 bebés de los cuales pocos puede ser considerados 'genéricos' porque pueden ser vendidos o exhibidos públicamente con las fotos de los que fueron base para su producción escultórica.

Los demás fueron entregados a sus propietarios con todo y las fotografías de donde partieron y con la constancia por escrito de que a nadie se le permitió copiar las fotografías o conocer de dónde surgieron las piezas.

Esta historia comienza en remoto, cuando la doctora De Zúñiga decide iniciar un curso para aprender escultura. Ya era magnífica pintora pero quiso aprender escultura y para ello se inscribió a un taller que impartió Gabriel Ponzanelli.

Eso fue hace 12 años. La doctora fue considerada la alumna más destacada del curso hasta nombrarla asistente del artista plástico.

Luego ella siguió su curso como escultora-pintora con distingos costosos como cuando ingresó a un concurso internacional para que el tenor Plácido Domingo tuviera un busto de cuerpo completo en la delegación Benito Juárez de la ciudad de México.

La escultora ingreso al certamen, mandó su propuesta como casi media docena de aspirantes y el mismo Plácido fue quien decidió a qué artista le encomendaran la obra siendo la doctora la triunfadora. Cuando se develó el busto ni siquiera mencionaron el nombre de la autora ni se le permitió tomarse una fotografía con el tenor. Por supuesto la obra jamás se le pagó hasta que la artista y médico la concedió como donación a la plaza pública en donde está desplegada.

Más recientemente una de las hijas de la artista pidió a su mamá que trabajaran para darle a la nieta de la escultora una muñeca lo más cercano a lo real.

En tres años muchos han sido los tropiezos sobre todo en el terreno de la localización de los materiales más recomendables para elaborar las obras de arte.

Los plásticos y resinas utilizados exigen una perfección que otros materiales no demandan. Para el caso del cobre o incluso de la cera que se utiliza en el proceso en otras esculturas 'tradicionales' puede haber procesos de corrección de la escultura. Para el caso de los bebés, no; un error no encuentra posibilidades de corrección. Error que se tenga, error que habrá de notarse.

Una vez que la pieza perfecta se encuentra lista para ser 'vaciada' con los plásticos en los que será trabajada la obra en su fase final, se obtiene un cuerpo en una coloración cercana a la real. El producto de plástico es perfectamente limpiado para que no tengas ningún químico que interfiera con el proceso de pintado que permite que ese producto de elastómeros de tercera generación dé la sensación de tener venas debajo de esa delicada piel.

Si usted ve un bebé hiperrealista es impresionante. Haga de cuenta que tiene un ser humano de verdad entre las manos. Se aprecian claramente las venitas y el color rosado de las partes más irrigadas por el sistema circulatorio, y esas venas pasan por donde pasan en el caso de un bebé real. Otra de las ventajas que tiene la doctora Zúñiga al realizar su trabajo es el que puede ofrecer el rigor médico para un producto como el de un bebé hiperrealista.

Ahora la escultora se prepara para un encuentro entre los muy pocos profesionales que están en este mercado. Habrán de reunirse este año en Utah, Estados Unidos, para una exhibición y concurso en donde hay fincadas esperanzas de que la mexicana quede 'ranqueada' entre las tres mejores del mundo y con ello su fama trascienda aún más las fronteras.

La mayor parte de su obra ha sido solicitada en el extranjero pero desea hacer las piezas no sólo para familias acomodadas y con caprichosos gustos, sino también para quienes desean tener un recuerdo del hijo o hija que ya dejó de ser bebé o en el triste caso de que un bebé o un hijo haya dejado de existir. Las piezas tienen un costo que va de los cuatro a los seis mil dólares.

Para comunicarse con esta artista puede hacerlo a: aledezu59@gmail.com

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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