Opinión

Mexicanas al grito
de guerra

 
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Hace unas horas el Foro Económico Mundial (WEF) publicó en Suiza la 10ª. edición de su Reporte Anual de Brecha de Género. En él, México ha avanzado nueve posiciones, al brincar del lugar 80 que teníamos el año pasado, a la posición 71. La clasificación se basa en una metodología que genera un indicador numérico entre 0.00 (total desigualdad de género) y 1.00 (igualdad total).

2015 no es el año en que hemos logrado la mejor clasificación. En 2013 obtuvimos la posición número 68; sin embargo, había nueve países menos en la lista de evaluación. La peor posición la obtuvimos en 2009, cuando llegamos a la posición 98.

Hay tres indicadores de este reporte donde México califica particularmente mal. El primero es la “participación de la fuerza laboral”. En esa materia calificamos en la posición número 121.

Cualquier mexicano de la clase media sabe del problema. Yo hablé recientemente con un tipo que me dijo que se sentía feliz de que su esposa estuviera en casa cuidando a los hijos. Muchos de nosotros hemos atestiguado también la forma en la que en las clases populares “no se deja” trabajar a la mujer.

El segundo indicador preocupante es la disparidad entre los salarios del hombre y la mujer para trabajos similares. Ahí clasificamos en el lugar 128; estamos entre los peores. A nivel global este es un problema severo. El WEF dijo que “la iniquidad salarial persiste: las mujeres ganan hoy lo que los varones tenían como ingreso hace una década”.

Este es un reto gigante para México, porque aquí suele rechazarse socialmente con mucha fuerza la idea de que la mujer sea la jefa económica de la unidad familiar. En los estados del norte es común escuchar que las mujeres acostumbren recibir un “gasto” y con ello desentenderse de generar ingreso. Hay códigos culturales muy enraizados al respecto.

El tercer reactivo preocupante para México es el ingreso económico estimado. Ajustado por paridad de poder de compra, el WEF calculó que una mexicana tiene ingresos estimados anuales por 11 mil 357 dólares, mientras que un varón llega a los 23 mil 347. La diferencia es más del doble.

De acuerdo al WEF, las mexicanas no tienen problema para inscribirse en educación primaria o secundaria, y su esperanza de vida es mayor a la de los varones por cuatro años. Asimismo, el hecho de tener cada vez más diputadas y senadoras ha catapultado al país a la sexta posición global en equidad en posiciones parlamentarias.

Chile, Costa Rica y Panamá nos superan en equidad. No obstante, si el brinco de México al lugar 71 se pudiera convertir en tendencia, tendríamos un patrón de asenso significativo hacia el futuro en este territorio, y la primera frase del Himno Nacional podría quizá alternar el género.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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